Crecer desde la adversidad

Rodolfo Díaz Fonseca
02 septiembre 2026

La palabra resiliencia, que originalmente se aplicaba solamente en el terreno de la física para describir cómo un material elástico tenía la capacidad de recuperar su forma original después de haber sufrido un golpe o algún tipo de presión, cobró mayor auge cuando se aplicó en el campo de la psicología para ejemplificar la virtud humana que posibilita superar un trauma o situación difícil que se ha vivido.

Uno de los principales pioneros de esta modificación fue Boris Cyrulnik, neurólogo francés que sobrevivió al Holocausto y popularizó el término a nivel mundial, para indicar que nada estaba totalmente determinado y cada quien podía “reescribir” su propia historia, a pesar de cualquier infausto suceso.

La resiliencia no solamente nos ayuda a saber reaccionar de manera positiva ante acontecimientos del pasado, sino que nos permite tomar buenas decisiones ante amenazas o dificultades presentes.

Un claro y actual ejemplo de ello lo tenemos en Rajendra Dawadi, profesor y director de la escuela secundaria Tribhuvan Trishuli en el valle de Trishuli, en Nepal, quien el 27 de agosto tuvo que reaccionar inmediatamente ante el desplazamiento de una masa de hielo, rocas y lodo que se desplazaba velozmente y arrasaría con ese plantel educativo.

Su ángel de la guarda fue un amigo que le avisó por teléfono desde un sitio colinas arriba, para prevenirlo ante el desastre que se avecinaba. Dawadi supo crecer ante esta adversidad, como señala el libro “Resiliencia. Crecer desde la adversidad”, de Anna Forés y Jordi Grané, y dio instrucciones y tomó medidas que ayudaron a salvar a los mil 643 alumnos, además de alertar al chofer de un camión escolar que ya había partido para que regresara, lo que lo salvó de ser arrastrado con un puente.

¿Crezco desde la adversidad? ¿Robustezco ante los problemas?