Cruje Alianza Opositora en Sinaloa
Roxana Rubio mete presión al PRI

Alejandro Sicairos
05 noviembre 2026

Como en la mayoría de los intentos de alianza que involucran a los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional en Sinaloa, primero aparece el peine antes de que cuajen los cómo y qué de los esfuerzos políticos coalicionistas, como preámbulo de pactos donde pesan más los intereses de los participantes que los beneficios para la sociedad. Ya extrañaba que en las siglas albiazul no surgiera el primer signo de fractura que a través de la Diputada Roxana Rubio Valdez condiciona la candidatura panista en Culiacán para concretar la mancomunidad prianista.

A la urgencia de instalar contrapesos políticos, lo que la coordinadora de la bancada del PAN en el Congreso del Estado construye son barricadas al acuerdo. Enreda el orden de los convenios: primero lo programático, enseguida lo pragmático y finalmente los candidatos emblemáticos. Lo que se haga con la pretensión de construir el techo del proyecto aliancista antes de poner los cimientos y paredes está predestinado al derrumbe. ¿Por qué ahora los innecesarios desplantes que rozan el chantaje de “o me aceptan a mí o acabo con todo esto”?

Faltaría por ver para sustentar el preludio de la liga estirada hasta romperse si lo expuesto por la Legisladora está respaldado por los dirigentes del PAN, Wendy Barajas, en Sinaloa, y Jorge Romero, en el País. De tratarse esto de un consenso en las cúpulas panistas, y no ser sólo el berrinche de uno de los factores de decisión, entonces estaríamos presenciado los epitafios del final aliancista y sobre todo de la viabilidad de la alternancia en el Ejecutivo estatal. Los oráculos poco yerran cuando se les alimenta con sobrados preámbulos de colapsos.

Lejos de representar un esfuerzo de negociación, la postura de Roxana Rubio podría tener implícita la intención del boicot. Más allá de que el PAN tenga derecho a aparecer en la boleta electoral buscando posiciones relevantes, la duda está con cuál de sus perfiles planea ganar la votación para Alcalde de Culiacán, o si abrirá la postulación a opciones ciudadanas como el chef Miguel Taniyama y la empresaria Martha Reyes, o bien la entregará a la priista Paola Gárate.

A diferencia del PRI que, le toque o no la candidatura en el municipio central, posee cuadros relevantes siendo los casos de Erika Sánchez y Noé Heredia, quienes yendo en mancuerna con el ungimiento de Paloma Sánchez Ramos a Gobernadora sin duda escribirían un desenlace distinto en la jornada comicial del 6 de junio de 2026. Una cosa es ir al proceso comicial por mero trámite y otra muy distinta estructurar propuestas atractivas para masas que empiezan a exigir respuestas a todas las crisis que ensombrecen el porvenir sinaloense.

Cuidado porque si las divergencias truncan el surgimiento de la eventual coalición de PAN y PRI, al Movimiento Regeneración Nacional le significaría ir de día de campo a la cada vez más cercana jornada electiva. Con Tere Guerra, Merary Villegas, Carlos Alonso Ramírez e inclusive Jesús Ibarra, la Presidencia Municipal de Culiacán continuaría siendo de las huestes de la llamada Cuarta Transformación. Y nadie se diga sorprendido si otra vez la discordia opositora reinstala la contingencia de 2018, 2021 y 2024 con mayorías por default para Morena y migajas del voto para los demás.

Rubio Valdez dice anticiparse a la operación “agandalle” del PRI y simultáneamente propone la mesa servida para el PAN también en Mazatlán, El Fuerte y Salvador Alvarado. ¿Y los votos que ofrece? ¿Y la garantía de no dinamitar la alianza a la mitad del proceso electoral? ¿Y qué gana la alianza si ella renuncia a la candidatura al Gobierno del Estado y exige la postulación a la Alcaldía de Culiacán? ¿Y la empatía blanquiazul con Paola Gárate como carta a Gobernadora o Presidenta Municipal de la capital?

Esto complica la posibilidad de resolver el rompecabezas de la incipiente alianza y coloca a la Oposición sin pies ni cabezas frente a la elección constitucional que de por sí se parece tanto a los viejos tiempos del partido de la dictadura perfecta cuando con bastante anticipación al día de la votación se sabía quiénes tenían asegurados los triunfos. La postura de Roxana Rubio, que se dice impulsora de la coalición en Sinaloa que no quería el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, es clara: o atienden su pliego de peticiones o no habrá alianza.

Bonita manera de negociar. “Yo me puedo bajar de la candidatura a la Gubernatura, pero asegurándome la de la Alcaldía de Culiacán”.

No debería ser alianza,

De PRI y PAN como rehenes,

Sino un pacto de confianza,

En mancomunidad de bienes.

A decir verdad, al sacar cuentas de qué le corresponde a cada organización política en la alianza antimorenista que se logre en Sinaloa, el PRI tiene la mejor estructura territorial y las figuras aguerridas que se requerirán durante las precampañas y campañas que se abrirán en cuanto comience el año 2027. La plataforma de tierra se mantiene viva pese los bastantes descalabros sufridos por el tricolor y han emergido activistas con una nueva mentalidad para ir a la lid electoral, en su mayoría mujeres de armas tomar. El PAN hiberna en el estado durante largos períodos y sale del letargo en la proximidad de comicios constitucionales y en tanto se alicusa se le deshace el dispositivo buscavotos y se le van simpatizantes y militantes que no ven futuro sino somnolencia.