Cuauhtémoc, 1988 y la democracia

Manuel Clouthier Carrillo
06 noviembre 2026

Cuauhtémoc Cárdenas fue un político de izquierda formado como hijo del General Lázaro Cárdenas del Río a quien guardaba una profunda admiración.

Durante su Presidencia (1934-1940), Lázaro Cárdenas impulsó el reparto agrario y la creación de ejidos, modificó el Artículo tercero constitucional para obligar una educación socialista; también cambió el nombre del Partido Nacional Revolucionario estableciendo su lema “por una democracia de los trabajadores” y señaló que la lucha de clases era inherente al capitalismo.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano había sido Gobernador de Michoacán (1980-1986), pero irrumpe en la escena política nacional al romper con el PRI por considerar que éste se había alejado de los principios que le dieron origen e integra el Frente Democrático Nacional, del cual es candidato de la izquierda a la Presidencia en la elección 1988.

En el libro “Palabra de Clouthier, el ciudadano”, el académico Juan Auping Birch prologó: “en el estudio estadístico a que se refirió Manuel Clouthier en su ensayo del 1 de noviembre de 1988, yo comprobé un fraude masivo en las elecciones de julio de 1988. Usé los métodos matemáticos de la curva normal y de la correlación Pearson que representa un detector de mentiras infalible. El fraude deja intacta la votación de Cuauhtémoc Cárdenas, restó votos a Manuel Clouthier para dárselos a Carlos Salinas de Gortari. Dados los márgenes de error de estos estudios, cualquiera de los tres contendientes pudo haber ganado las elecciones presidenciales”. Concluye Auping.

Los estudios de Auping arrojan los siguientes resultados: Salinas, 35 por ciento; Clouthier, 30 por ciento; Cárdenas, 31 por ciento; mientras los resultados oficiales dieron a Salinas el 51 por ciento, a Clouthier el 17 por ciento y a Cárdenas el 32 por ciento.

En el libro “Sobre mis pasos”, Cuauhtémoc Cárdenas parafraseando a Miguel de la Madrid en su libro “Cambio de rumbo. Testimonio de una Presidencia 1982-1988”, comenta: “se suspendió la información, pero no para analizar y computar... sino para manipular las cifras y ponerlas a tono con el fraude... como resultado oficial”.

En ese mismo libro Cárdenas dice: “Clouthier declaró que él no había ganado la elección, que Carlos Salinas tampoco y que no sabía quién la había ganado. Esa declaración favorecía y reforzaba sin duda el fraude”.

Por contrapartida, Maquío había escrito: “siempre sostuvimos la tesis de que era inmoral proclamarse vencedor después de las pasadas elecciones, puesto que había sido tal el desbarajuste que se había hecho que era imposible saber un resultado”.

Era evidente que Cuauhtémoc quería que Maquío lo declarara ganador, pero los estudios matemáticos no respaldaban esa hipótesis.

Por otro lado, ya en la elección de 1994 Cuauhtémoc envía una carta a Colosio donde lista las exigencias que debían cumplirse, según narra Adolfo Aguilar Zínser en el libro “¡Vamos a ganar!”. Cárdenas demandó: imparcialidad de la autoridad electoral, confiabilidad del padrón de electores, garantías de financiamiento legal a campañas; e imparcialidad de los medios de comunicación concesionados, así como la protección constitucional mínima y accesible. Concluye Zínser que el régimen de partido de estado es un régimen del mal: “nos propusimos ganar la Presidencia, acabar con el partido de Estado, instalar un gobierno de transición a la democracia. No lo conseguimos”.

Según Aguilar Zínser, Cuauhtémoc y su grupo veían la democracia como un medio para implantar con ella la justicia social.