Cuidar entre todos a Sheila Arias
Periodismo y sociedad bajo riesgo

Alejandro Sicairos
03 febrero 2026

A la emergencia por el riesgo en que está la reportera Sheila Arias Martínez, que inició el 26 de enero cuando denunció haber recibido amenaza directa y mensajes de intimidación tras investigar y publicar el caso de devastación del Cerro Madre Tortuga, en la zona de Playa Brujas de Mazatlán, le debe corresponder la acción enérgica y pronta del Instituto y Vicefiscalía de Protección a Periodistas, de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y principalmente de las autoridades federales, estatales y municipales responsables de detener este ecocidio.

Hasta hoy, sin conocerse las medidas implementadas para cortar de tajo la vertiente de peligro en que está la periodista, ha transcurrido más de una semana y la pasividad de los órganos competentes es tiempo cedido a las consecuencias e impunidades en que suelen acabar este tipo de ataques a la libertad de expresión. Es decir, ya deberían estar esclarecidos los orígenes de las amenazas y detenidos los culpables.

Sheila Arias tiene el respaldo absoluto de organizaciones de periodistas, activistas, ambientalistas y de la sociedad civil que se han solidarizado desde lo colectivo y lo sectorial. Lo que no tiene, y esto es lo que más preocupa, es la acción de leyes e instituciones locales y federales para contener el avance de los peligros, oteándose el desamparo que le han costado a Sinaloa y México las pérdidas de bastantes vidas de luchadores sociales.

La periodista procede a defender el humedal internacional con categoría sitio Ramsar de Mazatlán que es conocido como Gigante Tortuga o Madre Tortuga, en la zona de Playa Brujas, donde sobreviven desde hace más de un siglo especies nativas de flora y fauna que se refugian allí contra la voraz mancha de negocios que postulan el desarrollo a expensas de la extinción. Puso el dedo en la llaga que causa la empresa The Point of View Holding, S. A. de C. V. sobre una de las pocas reservas ecológicas que resisten en la Perla del Pacífico.

La investigación de Arias Martínez es fiel a la congruencia incesante durante dos décadas de estar en las trincheras del periodismo anticorrupción. Lo que presenta hoy al evidenciar a un empresario que pasa por alto los reglamentos de construcción inmobiliaria y los tratados internacionales para la conservación del hábitat, podría desatar contra la comunicadora la embestida del poder económico que suele anular libertades y aplastar el Estado de derecho.

Por el meritorio hecho de defender ella el desarrollo sustentable y sostenido de Mazatlán, los sinaloenses estamos convocados a salvaguardar sus derechos, profesión y la valentía cívica de enfrentar intereses de negocios colosales. Se trata de cuidar el patrimonio de la humanidad y la reserva natural que invita a vernos a nosotros mismos imaginando el virginal origen del cosmos.

Además, es la intrepidez del periodismo sostenida en situación de violencia y en medio de cuartos de guerra que deconstruyen las palabras como si también fueran balas cruzadas entre los frentes en pugna. En el contexto de la crisis de la seguridad pública en Sinaloa no falta quien trate de aprovechar la ausencia de Ley y de autoridad para arremeter contra la prensa crítica, por ello la urgencia de gran presteza y voluntad de parte de la Vicefiscalía Especializada en Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Cuidar a Sheila Arias es ahora la prioridad debido a que su labor periodística va a contrarreloj de la intolerancia. Hágase públicos a los agresores y la intervención firme de las instancias de protección a periodistas y defensores de derechos humanos, dando fe de que éstas son estructuras eficaces como diques a las tentaciones de violentar la libertad de expresión y derecho a la información. Es el momento preciso de calar a instituciones y legislaciones que al ser concretadas alentaron certezas de que acabada para el periodismo la orfandad institucional y jurídica.

Y el único escarmiento a la intransigencia consiste en que las normas legales transiten del papel a la justicia pronta y expedita. No hay tiempo para desperdiciarlo en análisis situacionales y protocolos inaplicados que maniobran en sentido contrario a la justicia, alargando los períodos de peligro para la periodista, para la labor de buena prensa y para las audiencias que merecen ser informadas con profesionalismo y honestidad.

Debida carpeta de investigación y la respectiva justicia, ya.

Contra Sheila cobran realismo,

Intolerancias y alevosías,

Que en Sinaloa todos los días,

Intimidan al sagaz periodismo.

Importa bastante por lo que significa al posicionarse al lado de las libertades y la legalidad, la actitud que asume la Alcaldesa Estrella Palacios Domínguez respecto a la situación de riesgo en que se encuentra la periodista Sheila Arias. La Presidenta Municipal expresó su “total apoyo a todos los periodistas, a Sheila y a todas y todos los compañeros. Nuestra solidaridad con ellos. No se vale que se les ataque a ustedes que hacen esta labor con tanto cariño y para siempre estar informando a la sociedad”. “Condeno totalmente que alguien amenace a cualquier persona aquí en Mazatlán solamente por el hecho de expresar su opinión”.