Cultura del encuentro

Rodolfo Díaz Fonseca
23 mayo 2026

Si algo le urge a Sinaloa, y a todo México, es la cultura del encuentro, no de la guerra y confrontación. Sí, añoramos vivir en paz social, en un ambiente de escucha, respeto, convivencia e integración.

Claro, este ideal no se logra de la noche a la mañana, ni es producto de un esotérico conjuro o mágico deseo. Se requiere dedicación, esfuerzo, tesón, valor, generosidad, entrega y sacrificio en cualquier orden y renglón de la vida. Toda acto o desempeño social y organizacional requiere de una gran dosis de cultura del encuentro.

Antier hablamos del Mundial de Futbol que inicia el 11 de junio. La actividad deportiva es un magnífico ejemplo de realización de la cultura del encuentro, como escribió el Papa Francisco en el capítulo 8 de su autobiografía:

“Es característico de la actividad deportiva unir en vez de separar. Construir puentes en lugar de levantar muros. Toda auténtica actividad social combate la incultura de la marginación y del perjuicio y favorece la cultura del encuentro, que es propia de la sustancia más profunda e íntima de nuestro ser, por naturaleza proclive a las relaciones, la interacción y el descubrimiento del otro”.

No es fácil cimbrar la cultura del encuentro en la sociedad, pues en el mismo seno familiar hay fracturas y desencuentros: “Mi familia cuenta también con una larga historia de desacuerdos”, confesó Bergoglio.

Por eso, señaló que aconsejaba a las parejas casadas: “Si no podéis evitarlo, peleaos, y, si es necesario, romped algún que otro plato, en cierto sentido es muy normal, pero con la condición de que nunca lo hagáis delante de los niños y de que hagáis las paces antes de que acabe el día. Porque la guerra fría del día después es realmente peligrosa”.

¿Vivo la cultura del encuentro?