Debacle
Seguimos fieles en nuestra concepción del mundo, luchando para que prevalezca la justicia y la libertad como aspiraciones realizables, y que el progreso con bienestar traiga cada vez más frutos para el pueblo, esa es la aspiración cada vez más sentida y plasmada por mi pluma.
La fortaleza de México es amplia, ya que cuenta con riquezas naturales y un pueblo laborioso. Un pueblo, además, que ama la libertad y la justicia. Esto da certeza sobre el rumbo del País y la realización de sus potencialidades.
México y sus sectores sociales más activos se encuentran en la actualidad empeñados en construir una economía de progreso con bienestar, que sirva para el bien de todos y no sólo de unos pocos, como sucedía en el pasado. Por ello, se han impulsado amplios programas sociales y atendido la educación, salud, empleo, vivienda y la seguridad de los ciudadanos.
El salario mínimo, que es un referente del ciclo económico, se encuentra a la alza, el pago de aguinaldos se ha elevado a nivel de inalienable derecho para el trabajador y la reducción de la jornada laboral será una realidad en unos pocos años. Si por décadas se desatendió la agenda social, ahora, en el gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, la atención de los que menos tienen es un asunto prioritario.
Es difícil salir de las debacles, más cuando padecimos un largo periodo neoliberal, que duró más de tres décadas, donde sólo unos cuantos plutócratas, nacionales y extranjeros, se beneficiaban de la riqueza del País. A esa larga debacle, agréguesele pésimas administraciones de gobierno, lo que propició recurrentes crisis económicas y políticas.
Esos gobiernos pésimos que sufrió el pueblo quedaron grabados en su memoria, fueron 36 años de malos gobiernos, que dejaron heridas abiertas, como la corrupción y la violencia, desplazamientos de personas y desapariciones, todo en esa lógica neoliberal de despreciar la agenda social y beneficiar sólo al capital extractivo y depredador.
Tendrán que pasar varias generaciones para que se borre de la conciencia del pueblo los efectos de ese pernicioso periodo neoliberal, que en el plano político trajo los más grandes fraudes electorales de la historia y el amasiato (que no alianzas) entre los partidos tradicionales, que aún hasta ahora son despreciados por los votantes.
Por más que sus actores políticos, ya muy desprestigiados, todavía siguen actuando en la vida política nacional, más con desvergüenza que con un proyecto viable de nación, creemos que en la elección del 2027 los ciudadanos van a seguir cobrándoles cuentas del pasado político. Las opacas dirigencias de esos partidos buscan aprovechar algunas pifias o errores, más producto de desviaciones de los principios que deben regir a un gobierno cercano al pueblo que de otra cosa.
Pero los ciudadanos tienen buena memoria y no olvidan los agravios de los políticos de ese pasado, y les van a cobrar cuentas sin ninguna duda. Seguramente uno de los dos partidos más longevos del País va a perder su registro, ese partido va a salir con más pena que gloria de la vida política nacional, lo vemos como una posibilidad tan real como que la tierra es redonda.
Lo anterior lo vamos a ver con mucho realismo. Los ciudadanos están hartos de los desfiguros políticos de esos partidos que poco a casi nada aportan a la vida política nacional. Han entrado en una fase terminal de decadencia política, lo que está acelerando su extinción. Cuando uno escucha en el Senado sus huecos discursos o sus patéticas arengas políticas, se ven completamente desfasados de la realidad nacional, no dan una. El último desfiguro fue el de Alito Moreno, retratándose en el Capitolio, en Washington, sin lograr este triste predicador de la intervención, ser recibido por ningún funcionario gringo.
Las elecciones intermedias del 2027, lo hemos enfatizado, van a hacer historia; muchos se niegan a creerlo, pero para nosotros van a ser una consolidación del rumbo del cambio democrático que, desde 2018, vive con paso acelerado el País.
Pese a ser tradición que las elecciones intermedias pasan sin pena ni gloria, estas elecciones van a ser distintas de las que hemos presenciado en el pasado. La Oposición se va a quedar chiflando en la loma, con poco eco entre los ciudadanos, y el movimiento de renovación nacional mostrará cuan sólidas son sus raíces en el pueblo.