Delitos y violencias en redes: la paradoja tecnológica

Seminario sobre Violencia y Paz
03 febrero 2026

En México, 100.2 millones de personas son usuarias de internet, lo que equivale al 83.1 por ciento de la población (1). De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2024, en promedio, las y los mexicanos pasan 4.4 horas al día navegando en internet, siendo las personas de 18 a 24 años quienes concentran un mayor consumo: 5.7 horas al día.

Mientras el principal motivo de uso es comunicarse, el segundo es acceder a redes sociales, tal como lo hace el 90.4 por ciento de las y los usuarios mexicanos de internet. Según datos de Statista, la red social favorita en México es Facebook, seguida de WhatsApp, TikTok, Instagram y X.

Si bien el uso de redes sociales ha ampliado y facilitado la comunicación, la interacción y el acceso a la información, generando efectos positivos en diversos ámbitos, también ha abierto nuevos espacios para la comisión de delitos y la reproducción de distintas violencias.

En el último año, el Gobierno federal reconoció la existencia del reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos criminales en México a través de redes sociales y videojuegos, un fenómeno en el que el Seminario sobre Violencia y Paz también se ha adentrado, particularmente mediante el análisis del tipo de contenido que emplean las redes criminales en TikTok para atraer a nuevos integrantes.

Por otro lado, la compraventa ilegal de armas de fuego se ha detectado en plataformas como WhatsApp y Facebook. Por medio de grupos, se difunden catálogos con una variedad de armas y hasta equipo táctico. En el contexto mexicano, donde 7 de cada 10 homicidios son cometidos con un arma de fuego y al menos 200 mil armas son traficadas cada año desde Estados Unidos, este delito agrava la crisis de violencia.

Otros delitos, cada vez más recurrentes en entornos digitales, son la extorsión y el fraude. De acuerdo con el primer informe de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, la Policía Cibernética de la Ciudad de México atendió más de 28 mil reportes por incidentes en el ciberespacio, de los cuales el 31.5 por ciento correspondió a extorsión y el 22.7 por ciento a fraude. A nivel nacional, si bien el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) no desagrega estos delitos por subtipos, en 2025 se registraron 10 mil 450 carpetas de investigación por extorsión y 108 mil 724 por fraude.

Ahora bien, en el caso particular de las mujeres, se observa que el entorno digital reproduce y amplifica las violencias de género. Un ejemplo de ello ocurrió en diciembre de 2025, cuando se viralizó en México la existencia de un grupo en Facebook denominado “La princesa de papá”, en el cual se difundían fotografías y videos de niñas menores de edad, acompañados de comentarios que las cosificaban e hipersexualizaban, así como de confesiones sobre distintos actos de abuso y violencia sexual.

En la misma red social, también se hallan múltiples grupos denominados con términos como “Arrimones” (mismos que he detectado y denunciado personalmente), los cuales se han dedicado a la difusión de fotografías y videos tomados sin consentimiento de mujeres usuarias del transporte público en la Ciudad de México. Este contenido se acompaña de comentarios cosificadores y de confesiones de actos de acoso sexual.

Mientras el primer grupo de estos dos casos logró escalar hasta la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León y ser dado de baja por Meta, en gran medida gracias a su exposición mediática; los segundos, al haber sido reportados únicamente dentro de la propia red social por un grupo reducido de personas, no fueron eliminados de la plataforma.

El mensaje que Facebook envía al usuario cuando las denuncias no son consideradas suficientes para eliminar un grupo pone en evidencia las limitaciones de los mecanismos de moderación automatizados de la plataforma. Una revisión mínima, humana, del contenido de este tipo de grupos permitiría identificar con claridad su finalidad. Además, resulta poco razonable exigir a los usuarios con voluntad de incidir que denuncien de manera individual cada fotografía o video, cuando se trata de prácticas reiteradas.

Más fenómenos preocupantes que tienen cabida en las redes sociales son el uso de Grok, la inteligencia artificial de X, para la generación de imágenes sexualizadas de menores de edad; la proliferación de comunidades “incel” (2) y los actos de violencia asociados a ellas, como el ataque ocurrido en el CCH Sur; así como la misoginia digital y los discursos antifeministas que se reproducen en la manosfera (3), tal como señala Elisa Mingo, profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

Considerando que el mundo vive una era tecnológica, estos casos sugieren una paradoja: aunque las plataformas digitales cuentan con sofisticadas capacidades tecnológicas e inteligencia artificial integrada en sus funciones, esta misma tecnología sigue sin ser suficiente para detectar y contener los delitos y las violencias que proliferan en su interior.

En 2025, un estudio conducido por un ex empleado de Meta analizó 47 funciones de Instagram destinadas a la protección de menores de edad ante determinados contenidos violentos. El resultado reveló que sólo ocho funcionaban correctamente. ¿Esto responde a las propias limitantes de la tecnología? ¿La inteligencia artificial no es tan inteligente como se cree? ¿O es una omisión deliberada de las empresas tecnológicas?

No existe un solo tipo de delito o violencia en redes sociales, son múltiples y complejas las dinámicas que coexisten. El gobierno federal, la academia y las organizaciones de la sociedad civil deben incorporarlas en sus agendas. Urgen evaluaciones transparentes sobre las medidas de prevención y regulación de contenido de cada plataforma, y urge también que las empresas tecnológicas asuman su responsabilidad.

La autora es Dulce Alicia Torres Hernández, internacionalista y especialista en seguridad pública por la UNAM. Investigadora del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México.

1. La población de referencia de la ENDUTIH 2024 son las personas de 6 años y más.

2. Se refiere a comunidades en internet formadas principalmente por hombres que se autodefinen como célibes involuntarios y que suelen articular discursos misóginos y de resentimiento.

3. Se refiere a contenidos en internet que promueven una masculinidad atravesada por discursos misóginos y antifeministas.