Discurso estigmatizante desde el gobierno: la 4T grita ‘ahí viene el lobo’
En días recientes volvió a la luz la toma del Canal Once por parte de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), así como el proceso bajo el cual el equipo de Renata Turrent y los trabajadores del canal “retomaron” las instalaciones. En esta disputa, el 3 de agosto, en la conferencia mañanera del Ejecutivo federal, la propia Presidenta Claudia Sheinbaum infirió que la protesta podría tener intereses detrás: “Aquí presentamos en alguna ocasión cómo estos jóvenes recibían recursos, dinero, de... no sabemos, de acuerdo con las investigaciones que pudiera tener la Fiscalía, quién les daba dinero para estar ahí”.
El discurso que apela a que las protestas, periodistas y personas defensoras de derechos humanos “reciben dinero” ya sea de la oposición, de extranjeros o de intereses particulares, ya a estas alturas es un patrón sistemático gubernamental de las administraciones de Morena.
En marzo de 2021, el entonces Presidente, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que las protestas feministas “comenzaron” en su gobierno y acusó a “conservadores” de estar detrás de las manifestaciones del Día Internacional de la Mujer: “Antes no había esas protestas, empezaron con nuestro gobierno porque, valiéndose de un movimiento justo, noble, se aprovechan para lanzarse contra el gobierno”.
El director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons, indicó que se habían interpuesto 25 amparos contra el proyecto del Tren Maya. En aquel momento profirió que “se tienen identificadas a seis organizaciones de la sociedad civil detrás de éstos”, y acusó que detrás de la mayoría de los amparos estaba la “extrema derecha”.
De regreso al presente, el mes pasado la Comisión Nacional de Derechos Humanos, (CNDH) en su recomendación más reciente del caso Ayotzinapa, además de lavarles las manos a las fuerzas armadas “arremetió más de 100 veces contra 18 organizaciones sociales, fundaciones y personas defensoras de derechos humanos”. Particularmente, en contra del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, quienes han acompañado el caso. De nuevo el discurso, criticando su labor, infiriendo intereses ocultos e insinuando incluso intereses extranjeros.
A la prensa, ni se diga. Los discursos estigmatizantes contra todo periodista crítico, chocante o incómodo para la autoridad se han catalogado de “vendidos”, “chayoteros”, “mentirosos” a tal grado que el discurso se ha normalizado no solo desde el Gobierno federal, sino que ya gubernaturas y alcaldías continuamente señalan listas negras de periodistas. Tan solo el año pasado, en Article 19 documentamos 62 casos de discurso estigmatizante contra periodistas y medios, es decir, se estigmatizó a la prensa cada seis días en México. En el presente se ha retomado contra quienes han sido críticos a la consulta sobre los lineamientos de los derechos de las audiencias.
¿Y qué?, se preguntarán los lectores. Cuenta una fábula, aparentemente de Esopo en la antigua Grecia, que un joven pastor bromeaba: “¡Viene el lobo! ¡viene el lobo!”. El pueblo corría, se preparaba, pero descubría que era una broma. Dos o tres veces el joven repitió el chiste. Finalmente el lobo apareció, y a pesar de los gritos de advertencia del pastor, el pueblo ya no reaccionó. Y el lobo hizo de las suyas y se comió a las ovejas, y quizás al pueblo, según la versión.
Las administraciones actuales no han sabido debatir y dialogar críticas legítimas a su gestión. Desde la falta de respuesta ante la violencia feminicida y de género, la ausencia de análisis social y de impacto ambiental en megaproyectos, la gestión de la seguridad, así como la corrupción y la impunidad señalada por el periodismo y por las protestas. En vez de responder con datos, con transparencia, con políticas públicas, la respuesta ha sido el estigma, y la categorización de todos como el enemigo, el gran lobo de derecha, neoliberal y extranjero.
La llamada 4T ya nos ha gritado “¡lobo!” decenas de veces. Contra feministas, contra ambientalistas, manifestantes, periodistas, y contra oenegés. Pero los movimientos antiderechos son reales, el neoimperialismo es real, y están ahí, afuera. Y cuando finalmente lleguen y quieran tomar el poder, se encontrarán con un pueblo que ya no va a reaccionar. Que considerará que es simplemente otro falso positivo. Han quemado un discurso tan abusivamente y han debilitado tanto a las instituciones, que si llega, llegará a un país sin organismos autónomos, sin transparencia, con una CNDH deslegitimada, con control concentrado en un Ejecutivo y Fuerzas Armadas impunes e intocables.
¿Y los lobos? Al final harán de las suyas.
El autor: Pedro Cárdenas Casillas es oficial del programa Protección y Espacio Cívico en Article 19 México Y Centroamérica.