El bosque pedagógico

Rodolfo Díaz Fonseca
04 febrero 2026

Siguiendo adelante con el tema de la educación, nos adentraremos en el libro titulado “El bosque pedagógico y cómo salir de él”, del filósofo español José Antonio Marina.

Comienza por señalar que el campo educativo es como un inmenso rompeolas, donde se estrellan todas las corrientes y contradicciones sociales, así como las esperanzas y ambiciones, digma o meno digana, por lo que el mundo educativo padece una avalancha de conceptos, teorías, modelos pedagógicos que provocan confusión y rechazo, tanto de maestros como de padres de familia, quienes yacen desconcertados ante la proliferación de cambios e innovaciones, a veces poco fundamentados.

En verdad, acota Marina, adentrarse en el terreno de la educación es como internarse en un espeso y frondoso bosque, sin llevar consigo mapa o brújula que sirva de orientación. Es una experiencia semejante, aunque no hizo esta comparación, a la que narró Dante al inicio de su Divina Comedia: “A mitad del camino de la vida, me encontré en una selva oscura porque mi ruta había extraviado. ¡Cuán dura cosa es decir cómo era esta salvaje selva, áspera y fuerte que me vuelve el temor al pensamiento!”

La educación, señaló, vuelve a ser el gran motor de la evolución humana, de ahí que resulta imprescindible que todos reflexionemos e interesemos por la aparición de las nuevas pedagogías emergentes. Sin embargo, precisando solamente la opinión de los maestros, de todas formas nos encontraremos ante un mar embravecido:

“Un docente que quisiera profundizar en todas las propuestas pedagógicas no tendría tiempo para ponerlas en práctica. ¿Qué puede hacer? ¿Ignorarlas? ¿Obedecer a los políticos? ¿Fiarse de los expertos? Pero ¿de qué expertos?”

En verdad, reconoce Marina, Jaime Trillas selecciona al menos trece corrientes, a veces contradictorias.

¿Me pierdo en este tupido bosque de corrientes, doctrinas y teorías?