El canto del piano
Ayer conmemoramos el Día del Piano. Se escogió esta fecha, 29 de marzo, porque es el día número 88 del año y, como casi todos los pianos actuales -a partir del Siglo 19- están constituidos por 88 teclas, se tuvo en cuenta esta feliz concordancia a iniciativa del compositor alemán Nils Frahm, en 2015.
El piano es un instrumento muy versátil, capaz de dotar a cada nota de una profunda emoción y sentimiento. Rachmaninov dijo: “La música brota sólo del corazón y al corazón se dirige; la música es amor. Su hermana es la poesía y su madre, el sufrimiento”.
Pero, ¿cómo surgió el piano? Sus antecedentes fueron otros instrumentos llamados clavicordio, espineta, virginal y clavecín. Remotamente, se puede afirmar que procede, también, de la cítara y los salterios, que son cajas de resonancia con cuerdas tensadas.
Son miles los músicos que se pueden citar como pioneros en estos instrumentos, por ejemplo, Domenico Scarlatti o Johann Bach, con su clavecín bien temperado, quien siempre exigió al ejecutante que se empeñara a fondo al tocar las teclas para obtener el “Cantable Art”, sin degenerar en una embriaguez emotiva o en sensiblería desbordada.
El gran pianista Vladimir Horowitz hizo eco de Bach: “Tocado percusivamente, el piano se vuelve aburrido. Si asisto a un concierto y alguien toca de esta manera tengo dos opciones: ir a casa o dormirme. El objetivo es hacer que el piano cante, cante, cante”
En 1709, el italiano Bartolomeo Cristofori construyó un instrumento que llamó “clavicembalo col piano e forte”; es decir, una clave con sonidos suaves (piano) y fuertes (forte), de ahí que recibió el nombre de pianoforte, o simplemente piano, como el tema de la película El Padrino: “Parla piú piano”.
¿Me extasío con obras de piano de grandes compositores?