El chiste de la Filosofía

Rodolfo Díaz Fonseca
04 septiembre 2026

La palabra chiste proviene del verbo chistar, que significa hablar en voz baja, de ahí que el chiste nació como algo que se decía en voz baja y se susurraba al oído. Con el tiempo, ya no fue necesario tanto pudor y por eso se decían los chistes en voz alta para lograr el efecto jocoso deseado en la concurrencia.

Sin embargo, cuando queremos entender o saber el significado de algo, también utilizamos la palabra chiste para pedir que nos expliquen en dónde está el meollo del asunto: “¿Cuál es el chiste?, de esto”.

Al titular esta columna: “El chiste de la Filosofía”, queremos indicar que, en primer lugar, se trata de un humor que cuestiona e indaga de manera inteligente, de manera que penetra hasta lo más recóndito y profundo porque persigue la verdad de las cosas.

En sus Investigaciones Filosóficas, Ludwig Wittgenstein, señaló: “Los problemas que surgen de una malinterpretación de nuestras formas lingüísticas tienen el carácter de lo profundo. Son profundas inquietudes; se enraízan tan profundamente en nosotros como las formas de nuestro lenguaje y su significado es tan grande como la importancia de nuestro lenguaje. — Preguntémonos: ¿Por qué sentimos como profundo un chiste gramatical? (Y ésa es por cierto la profundidad filosófica)”.

El chiste de la Filosofía es, por tanto, llegar a la profundidad y la verdad del tema tratado o cuestionado. Un filósofo amigo de Wittgenstein, Norman Malcom, dijo: “Cabe señalar que Wittgenstein dijo una vez que se podría escribir una obra filosófica seria y buena que consistiera enteramente en chistes (siendo jocoso)”.

El chiste de la Filosofía es que la Filosofía no se queda en un chiste, puesto que siempre indaga la realidad a profundidad sirviéndose de los conceptos más adecuados, idóneos y precisos.

¿Encuentro su chiste?