El desarrollo económico en peligro

Rafael Morgan
21 marzo 2026

Viendo las declaraciones de la Presidenta Sheinbaum, las de sus partidarios y las noticias sobre el diario acontecer en este México nuestro, no queda más que preguntarse: ¿cuál es la realidad que los gobernantes ven y tratan de vender?, y ¿cuál es la realidad que los medios de comunicación exponen todos los días?, todo ello, frente a la realidad que los mexicanos bien pensados ven y sufren, porque, amable lector, ¿no cree usted que toda esa “faramalla” de la supuesta “reforma electoral” pensada por gente de López Obrador, estaba muerta desde antes de iniciarse su redacción?; igualmente el “faroleo” de los partidos satélites del partido oficial y del Gobierno, que desde antes de la presentación y discusión del proyecto inicial en el Congreso ya habían acordado las “nuevas condiciones” del mencionado Plan B, por lo que la presentación de la iniciativa del Plan A fue una pérdida de tiempo de los casi 500 diputados, bien pagados y mejor atendidos, que prácticamente sin discusión le “dieron palo” al proyecto de la misma Presidenta y de su mentor López Obrador.

Evidentemente toda esta simulación tuvo y tiene un objetivo diferente: fue un mensaje al Presidente Trump de que en México sí hay democracia, que sí hay libertad de opinión y libertad de expresión; también debe haber habido un acuerdo “bajo cuerda” con AMLO para fortalecer la posición presidencial, así como un mensaje para los verdaderos partidos de Oposición que, aunque disminuidos, todavía representan o pueden representar las verdaderas voces libertarias frente a un gobierno autoritario y controlador, no sólo del poder político, sino también de la sociedad, a través del reparto indiscriminado y desordenado de los recursos públicos.

En este tenor está también el teatro del “apoyo” al gobierno cubano, no al pueblo cubano, que es el que realmente está sufriendo la escasez de alimentos, medicinas y energía eléctrica; lo anterior quedó también evidenciado con la “aparición” de López Obrador clamando más ayuda y hasta colectas para Cuba, con recursos que también le hacen falta a los mexicanos para educación, salud y ayuda a los campesinos, pescadores y trabajadores informales.

Lo mismo se puede decir del otro “teatro” de la “defensa de la soberanía nacional” que hace ya rato se está perdiendo frente a EU, con la intervención soterrada de los agentes de la DEA, los bloqueos de las fuerzas militares, del cierre de la frontera norte a los migrantes y con la expulsión de miles de mexicanos que trabajaban en aquel país.

Todo lo anterior pretende ocultar el verdadero problema actual y futuro de México, que es el del desarrollo económico, mismo que está peligrando ante la inminencia de la revisión del Tratado Comercial Mex-EU-Canadá; lo cual se agrava con los desplantes y políticas públicas del otro Presidente autoritario, Donald Trump, que no sólo amenaza sino que extorsiona con su poderío militar y su poderío económico.

En esto de la revisión y amenaza de cancelación del T-MEC, queda en la “cuerda floja” el hecho de que el motor de la economía nacional son las exportaciones a EU con un 80 por ciento del total nacional, generan un superávit para México de miles de millones de dólares. México no ha sido capaz de diversificar su mercado internacional; no se ha sabido aprovechar el desplazamiento de China por sus diferencias con EU y no se han logrado concertar otros tratados como el Mercosur, o bien el propio de Latinoamérica. No hemos logrado mejorar y aumentar la productividad industrial y la competitividad internacional, por la falta de estructura energética y de conectividad y por la falta de inversión pública y privada.

Como ha dicho varias veces el economista y columnista Enrique Quintana en El Financiero: siendo México el eslabón más débil en el T-MEC, tiene que buscar y aprovechar cualquier elemento en el que sea o parezca ser más fuerte y este es el de que gracias a los tratados, que han funcionado durante tres décadas, la industria mexicana se ha integrado y complementado profundamente con la industria de EU, en tal forma que el retiro de las exportaciones e importaciones de México le hacen falta también al país del norte; las inversiones del empresariado norteamericano comprometen también a EU y aunque en México nos hemos quedado cortos en investigación, educación, productividad y competitividad, sobre todo en las nuevas áreas de inteligencia artificial, se han de aprovechar al máximo las ventajas de la integración económica con EU, para mejorar el futuro del desarrollo económico de México.