El fraude patriótico reciclado

Rodrigo Morales
11 junio 2026

Hace algunos días, la Presidenta Sheinbaum, al apoyar la reforma constitucional aprobada por los diputados, alertó que sí existe riesgo de intervención extranjera en los procesos electorales del País, y para ilustrar tal riesgo citó el antecedente de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, organización que recibió recursos de instituciones de Estados Unidos. Si ese es el concepto de riesgo, estamos en problemas.

De entrada, es desconocer (o pretender desconocer) cómo funciona el mundo de las fundaciones; hasta antes de los drásticos recortes que el Presidente Trump impusiera a casi todos los fondos destinados a la cooperación, era frecuente que muchas instituciones de investigación financiaran sus proyectos con fondos internacionales.

Por supuesto que el trámite para la obtención de esos recursos y la necesaria rendición de cuentas se hacen de forma transparente. Pero además qué tiene que ver el trabajo de una organización que investiga y documenta casos contra la corrupción con los procesos electorales. Parece demasiado laxo el injerencismo.

Si esa es la ilustración del riesgo, los partidos políticos tendrán que cuidarse de no asistir a foros con partidos afines en el extranjero, por supuesto que invitar a alguna figura foránea a dictar una conferencia puede levantar sospechas, viajar puede ser una mala idea, y tal vez lo mejor sería ir pensando en desaparecer las áreas internacionales de las organizaciones partidistas. Es tan absurda como anacrónica la norma.

Pero además, el camino ya está señalado: la Oposición en México es traidora por antonomasia, con claras tendencias injerencistas; hay una derecha internacional que tiene una agenda y un interés insano, por tanto, los supuestos de la anulación ya están sembrados.

Me resulta inevitable recordar la conversación pública de los años 80 cuando se acuñó el término del fraude patriótico. En 1986, en Chihuahua se celebraron unas elecciones que levantaron toda clase de sospechas respecto de su integridad, y el priismo de aquel entonces no tenía empacho en señalar que Chihuahua era un estado fronterizo y que en aras de conservar la soberanía no había que permitir la injerencia extranjera, que era correcto y patriota frenar la irrupción de la reacción. En fin, las mismas arengas.

El verdadero peligro de la reforma constitucional es que se introduce una nueva causal de nulidad, y la interpretación de esta se deja en manos de una autoridad cooptada. Úsese en caso de incendio. El fraude patriótico reciclado.

El autor es consultor internacional en materia electoral.