El grito desesperado
No se trata ni de una novela de superación personal, ni de la obra maestra de Edvard Munch, el gran exponente del expresionismo alemán. Es más, no es uno, son dos gritos desesperados los que se escucharon en el marco de la discusión y desaprobación de la reforma electoral propuesta por la Presidenta que, después de la derrota en San Lázaro, dijo estar lista para cambiar la página.
El primer grito es el de “Alito”, quien clama por una alianza electoral en las elecciones de 2027. En el marco del aniversario número 97 del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno llamó a las dirigencias nacionales del PAN y de MC para “sumar fuerzas y asumir la responsabilidad histórica” para detener a Morena. En un documento firmado por el PRI, exponen 10 “razones a favor de construir alianzas para salvar a México”.
En el documento, aseguran que México vive una regresión democrática y que ante esas circunstancias la oposición no puede darse el lujo de competir entre sí. Exhorta a la responsabilidad de las dirigencias para unirse y dejar de lado los intereses personales, pensando por México más allá de cálculos electorales. El desplegado habla de construcción de acuerdos, equilibrio en las instituciones y gobiernos que rindan cuentas. Un gran discurso, creíble si no viniera de donde viene.
Y es que el PRI y su dirigencia arrastran 97 años de corrupción y mentiras. Autoritarismo y PRI son dos palabras de maridaje perfecto. La prioridad de los intereses personales y falta de democracia, es justo lo que acusan los miles de priistas que han renunciado durante la dirigencia de Moreno Cárdenas, hoy amo y señor del tricolor. Desde 2019, año en que Alito está al frente del PRI, han perdido varios millones de votos en la urna, y más de 10 gobernaturas en donde no queda ni la sombra de aquel partido hegemónico. Varias casas encuestadoras han publicado que el partido con menos expectativa de voto y el más desacreditado rumbo al 2027 es justo el de ellos.
El PAN ha pintado su raya, Jorge Romero dirigente nacional blanquiazul, afirmó que no hay posibilidad de aliarse con el PRI, postura que ha sido del agrado de la militancia y las bases panistas en los estados donde son primera y segunda fuerza política. El PAN va solo en las 17 gobernaturas y si hubiera alguna alianza sería con los “ciudadanos”, dando candidaturas a liderazgos sociales y personas que busquen el bien común para su comunidad, reiteran consejeras y consejeros de Acción Nacional, a quienes les urge consolidarse como el primer partido en las preferencias de la oposición. Romero Herrera concluyó tajante: “Al PAN le va mejor con el PAN”.
Movimiento Ciudadano también desairó, de peor manera, el llamado de Alito Moreno a formar alianzas; su dirigente nacional, Jorge Álvarez Máynez, descartó todo tipo de acercamiento con el PRI, diciendo que el dirigente tricolor es un actor sin relevancia, dejando ver que es muy poco viable “hacer acuerdos políticos con ellos”. Dice que mantienen diálogo con otras fuerzas políticas e incluso con actores del PRI que podrían dejar el partido para sumarse a MC. El líder del partido naranja aplaudió la postura de Jorge Romero del PAN, lo que podría dar señales de alianzas locales entre PAN y MC rumbo a 2027.
Mientras tanto, el otro grito desesperado es el de la dirigencia nacional del Partido del Trabajo, quienes después de ir en contra de la propuesta presidencial sobre la reforma electoral, han comenzado una campaña en redes sociales y medios de comunicación diciendo que: “El PT en la historia de la cuarta transformación, ha sido el aliado más legítimo”. Pero la respuesta de legisladores, líderes y seguidores de Morena no se han hecho esperar. Las acusaciones para el partido rojo de la estrella solitaria son de alta traición, de misoginia, de cobardía y de mezquindad.
Y es que en las bases morenistas parecen no perdonarles el voto en contra que hicieran los diputados del Partido del Trabajo, les reclaman romper la unidad del “proyecto de nación” por defender los intereses de la cúpula partidista y muchos morenistas están exigiendo se rompa la alianza electoral con ellos de cara a 2027. De ser así, sería muy difícil para el PT mantener el registro electoral, estaría prácticamente jugándose el fin de la franquicia electoral al irse a la urna solos. Hay que recordar que en el último proceso electoral el PT solo recibió 2 millones, 950 mil votos, lo que representó el 5.44 por ciento de la votación. Es decir, apenas 2.44 por ciento arriba de lo necesario para conservar el registro, con todo el apoyo de la 4T.
El Verde Ecologista, fue mayoritariamente en contra de la iniciativa presidencial, pero 12 diputados se rebelaron contra la dirigencia y apoyaron la reforma electoral. En un juego por demás extraño, el Verde Ecologista afirma seguirá jugando de lado de la Presidenta, y con el 8 por ciento de las preferencias y votos consolidados en regiones específicas del país, parecen mantenerlos tranquilos, incluso, si hubiera una separación electoral de cara al siguiente año electoral. Según sus cuentas, los números si le salen para mantener el registro. Pero que nadie cante victoria, elegir a los que se quedan y quienes se irán, es cosa que solo podrán decidir los votantes en un año, dos meses y veinticuatro días. Luego le seguimos...