El Mediterráneo que inspiró a Serrat

Omar Lizárraga Morales
10 agosto 2026

En un video de Joan Manuel Serrat, en colaboración con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) dijo alguna vez que el Mediterráneo actual está muy lejos de ser el mar que inspiró su icónica canción. Hoy le resulta paradójico que aquel mar que durante siglos unió pueblos, se haya convertido en una de las fronteras más peligrosas del planeta.

Pero hubo un tiempo en que el Mar Mediterráneo no era una frontera. Por sus aguas navegaron fenicios, griegos, romanos y árabes; circularon libremente personas, culturas y mercancías. Sus costas fueron escenario de intercambios que terminaron dando forma a buena parte de la civilización occidental.

Lo ocurrido recientemente en Ceuta es una nueva expresión de esa paradoja. A finales de julio, miles de personas intentaron entrar en el enclave español que se ubica en territorio de África desde Marruecos. Muchos lo hicieron por tierra, pero otros se lanzaron al mar y trataron de alcanzar las playas nadando. En apenas unos días, más de 50 mil personas habrían intentado cruzar, mientras que miles regresaron posteriormente a Marruecos. El saldo que han publicado las autoridades españolas es de 72 personas fallecidas.

Pero esto es solo una muestra del problema que ocurre en esta ruta. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) considera al Mediterráneo Central como la ruta migratoria más mortal del mundo. Desde 2014 se han registrado más de 33,400 muertes y desapariciones. Tan solo en 2023 se registraron 3,711 muertes en esta ruta migratoria; en 2024, 3,395; y en 2025, 2,145, según datos recopilados por el Consejo de la Unión Europea

Hay además un problema importante de subregistro. Un estudio publicado en 2026, que analizó los datos de la ruta del Mediterráneo Central entre 2014 y 2025, dice que el saldo podría ser de hasta 39,172 muertos.

Una enseñanza en todos los contextos internacionales es que las fronteras (construidas o naturales) no eliminan la migración, sino que la hacen más peligrosa. Cuando existen pocas vías legales para migrar, las personas no necesariamente dejan de moverse, buscan otras rutas. Esas personas que se lanzaron al mar no lo hicieron por gusto, estaban buscando una mejor calidad de vida.

Por eso la migración clandestina no puede entenderse únicamente como un problema de mero control fronterizo. Es el resultado de condiciones económicas, sociales y políticas que llevan a miles de personas a asumir riesgos cada vez mayores para desplazarse.

Ante las múltiples muertes constantes, entonces el desafío de todo Europa consiste en construir políticas migratorias que protejan los derechos humanos de quienes aspiran a una mejor vida, y que generen vías seguras y legales para migrar. De lo contrario, el Mediterráneo que inspiró la hermosa canción de Serrat seguirá siendo escenario de una tragedia que se repite una y otra vez porque sus causas estructurales permanecen sin resolver.

Es cuanto...