El poder de la lectura

Rodolfo Díaz Fonseca
23 septiembre 2026

Para superar las histerias, necesitamos historias. En efecto, hemos dicho que requerimos forjar una cultura de paz, pero necesitamos remover el desorden emocional que nos aprisiona en la violencia e incomunicación, a través de un lenguaje diferente, de nuevos relatos y narraciones que proporcionen sentido a lo que experimentamos y vivimos.

Los cuentos, metáforas y narraciones son un rico ejemplo del poder de la palabra, que procesa las experiencias a través de una profunda catarsis emotiva.

El autor argentino, Alberto Manguel, nos regaló una de sus obras más sentidas: “Una historia de la lectura”, en la cual nos invitó a realizar también una lectura de la historia que cuestione y transforme nuestras vidas:

“La verdad es que nuestro poder, como lectores, es universal, y es universalmente temido, porque se sabe que la lectura puede, en el mejor de los casos, convertir a dóciles ciudadanos en seres racionales, capaces de oponerse a la injusticia, a la miseria, al abuso de quienes nos gobiernan. Cuando estos seres se rebelan, nuestras sociedades los llaman locos o neuróticos (como a Don Quijote o a Madame Bovary), brujos o misántropos, subversivos o intelectuales, ya que este último término ha adquirido hoy en día la calidad de un insulto”.

Añadió: “Desde siempre, el poder del lector ha suscitado toda clase de temores: temor al arte mágico de resucitar en la página un mensaje del pasado; temor al espacio secreto creado entre un lector y su libro, y de los pensamientos allí engendrados; temor al lector individual que puede, a partir de un texto, redefinir el universo y rebelarse contra sus injusticias. De estos milagros somos capaces, nosotros los lectores, y estos milagros podrán quizá rescatarnos de la abyección y la estupidez a las que parecemos condenados”.

¿Disfruto este poder?