El segundo piso de la transformación

Rubén Aguilar
02 febrero 2026

En la campaña electoral de 2024, el lema que sintetizaba la propuesta de la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo (Ciudad de México, 1962), fue “poner el segundo piso de la transformación”.

Lo anterior daba por hecho que había un primer piso, construido por el Presidente Andrés Manuel López Obrador (Tepetitán, Tabasco, 1953), su antecesor, mentor y líder, que funda el partido Morena y que crea el proyecto de la autodenominada 4T, cuya construcción inicia al triunfo como Presidente (2018-2024).

La candidata Sheinbaum, militante de Morena, fue jefa del Gobierno de la Ciudad de México en el período que López Obrador fue Presidente de la República. En esos años mantuvieron una estrecha relación y colaboración.

Su responsabilidad era impulsar el proyecto de la autodenominada 4T en la capital del país. El marco ideológico y programático del proyecto lo elaboró López Obrador, mismo que dio a conocer como plan de gobierno al inicio de su gestión.

En él plasmaba las ideas y propuestas que había expuesto en los 18 largos años de campaña por la Presidencia de la República. La Presidenta, ya como Jefa de Gobierno, se manifestó a favor y se identificó con ese proyecto.

Como candidata presidencial, Sheinbaum no elaboró una propuesta de gobierno propia, sino que se manifestó por dar continuidad al plan trazado por López Obrador, líder indiscutible, real y moral de Morena.

Después de su triunfo electoral de junio de 2024, el plan de gobierno de la Presidenta era dar seguimiento al anterior, concebido por su antecesor, mentor y líder.

El instructivo que López Obrador entregó a la Presidenta contemplaba, entre otras cosas, terminar con los órganos autónomos que todavía existían, y reformar el Poder Judicial y la Ley Electoral.

La Presidenta no se ha desviado un milímetro del plan que en estas materias le dejó su mentor y líder, y con gran eficacia dio punto final a todos los órganos autónomos que había ordenado cerrar López Obrador.

También llevó a feliz término la Reforma Judicial y la primera elección de jueces, con muchas irregularidades y trampas, que incluyó la violación abierta y descarada de la Constitución para entregar al Poder Ejecutivo el control del Judicial.

En estas materias ha cumplido con exactitud, como la mejor alumna, la tarea que se le encomendó, y en el marco del Maximato, su mentor y líder da seguimiento desde su propiedad en Palenque, Chiapas, al desarrollo de la implementación.

Ahora le queda la Reforma Electoral, proyecto trazado de antemano, en las líneas esenciales, por López Obrador, y que en este momento ella trabaja en hacerlo realidad. Hay que seguir con cuidado lo que ocurra.

De parte de la Presidenta todo indica que hay una aceptación ideológica y una identidad con el proyecto que trazó el fundador de Morena y de la autodenominada 4T. De ser así, y tal parece que lo es, ella no se siente violentada por su mentor y líder, sino se asume como quien, a su nombre, da continuidad al proyecto que ella comparte.