El ‘sí se puede’ de Yeraldine y Ana
Dos mujeres por la gobernabilidad

Alejandro Sicairos
13 mayo 2026

A la presentación de la segunda etapa del Malecón Margen Izquierdo Río Culiacán, evento que reunió ayer a la Gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde y la Alcaldesa Ana Miriam Ramos Villarreal, ambas en calidad de interinas, no se le puede atribuir tanto la intención de mostrar la nueva infraestructura vial de la capital de Sinaloa porque descuella más el mensaje político que demuestra la continuidad en proyectos estratégicos, independientemente de quiénes estén al frente de los gobiernos estatal y municipales.

Para notar los arrestos de ellas, Mandataria estatal y Presidenta Municipal, es fundamental ponerles más atención a los hechos, asumiendo el discurso sólo como accesorio de la parafernalia del poder en tiempos complicados. El lenguaje femenino está en la voz de los valores, convicciones y voluntades; las mujeres repelen la demagogia anquilosada pues acuden al habla llana sin las cortinas de la hipocresía. El silencio táctico y la palabra únicamente en lo indispensable con el propósito de atemperar el ánimo social.

Por ello, hay que leer sílaba a sílaba el recado subliminal para los dos segmentos de la sociedad: uno le dice al conglomerado optimista que la complicación de la gobernabilidad no se traduce en parálisis de la administración pública; otro le refuta a la Oposición el grito que advierte del apocalipsis político y el acabose de la esperanza. Y corrobora la noción nacional e internacional que hoy pinta a Sinaloa como un experimento gubernativo sin conocerse todavía qué resultará del cotejo de prueba y error.

Para sorpresa de los fatalistas y asombro de la misoginia del poder, las dos mujeres dan ejemplos de cómo mover los hilos de estabilización cuando la nave sinaloense se halla en medio de aguas bravas. Impecables en los diez días que han ejercido los cargos, la apuesta de la Gobernadora y Alcaldesa apunta al humanismo y la actividad cercana a la gente para que sienta a las autoridades de carne y hueso, distante de la percepción de Gobierno fantasmal.

La presentación de la segunda etapa del nuevo malecón muestra el dinamismo de uno de los proyectos icónicos iniciados por el Gobernador con licencia Rubén Rocha Moya el 5 de abril de 2025, con inversión de 667 millones de pesos, que ahora resalta la prolongación hacia la meta final que es el gran puente que conectará con el bulevar Pedro Infante. Independientemente del cristal con el que cada quien lo vea, es la señal oportuna de que conforme a lo planeado avanza la aplicación de los recursos comprometidos en el Plan Sinaloa para la Reactivación Económica y Social, de 2 mil 300 millones de pesos en total.

La parte que apenas inicia será concluida en marzo de 2027, mientras que el tramo que ya registra un avance del 60 por ciento y que será el Par Vial del boulevard Pedro Infante, iniciando a la altura de la presa derivadora de Conagua y recorriendo 5.3 kilómetros hasta conectar con la Calzada de Las Torres, empezará a funcionar en octubre del año en curso.

Bonilla Valverde expresó que la ampliación que se le hizo al proyecto original del malecón del río Culiacán, margen izquierda, para interconectarlo con el inicio del Pedro Infante mediante un puente a la altura del Congreso del Estado, y la construcción de 1.2 kilómetros de malecón más, “son obras que dan orden, modernidad y mayor capacidad de desarrollo a nuestra capital, pero también son obras con sentido social, pensadas para mejorar la calidad de vida de las familias sinaloenses, al estar pensadas en las personas que sufren algún tipo de discapacidad”.

Ramos Villarreal planteó por su parte que este proyecto tiene un impacto relevante para la ciudad, porque no solamente fortalece la conectividad y contribuye a una movilidad más ágil y segura, sino que también incorpora infraestructura con visión social, urbana, con espacios incluyentes y áreas verdes, acorde a la premisa de hacer de Culiacán la capital del bienestar.

Así las cosas, leamos entonces entre líneas que tales connotaciones sugieren apuntalar el desarrollo de Sinaloa más allá de ciclos y apetitos que podrían dar la idea de la ruptura en lo fundamental. La actuación de las autoridades legítimamente designadas es en sentido contrario de aquellos que mueven las manecillas del reloj hacia la hora de lo caótico. La medicina de lo razonable contra la enfermedad de la ira.

Son mujeres de armas tomar,

Que no se andan por las ramas,

Por lo tanto sin muchos dramas,

Pues ya dejémonos gobernar.

Culiacán está convertida en megápolis de la incriminación que rocía culpas hacia todos lados, como si el cielo le hubiera dado un delincuente por cada hijo a la tierra de los once ríos. Nunca antes se había articulado semejante malignidad como la que ahora exige la intervención extranjera contra el todo que los agoreros del desastre presentan como podrido, infecto y amputable. Pobre Perla del Humaya en la mira de Donald Trump y con las trompetas del apocalipsis abriéndole paso al tirano vecino del norte. Jamás la justicia dictada por el hígado y las tripas se posó por encima de la Ley ecuánime que la Constitución instituye.