Elogio de la demora

Rodolfo Díaz Fonseca
18 julio 2026

La demora o retraso tiene mala acogida en la sociedad actual, donde todo se ha tecnologizado y se esperan respuestas inmediatas, precisas y concretas; cualquier tarea o encargo que se solicita se pide con fecha de entrega de ayer.

Sin embargo, no todas las acciones pueden responder a esa celeridad o a esa filosofía del rendimiento, como le ha llamado el filósofo surcoreano, Byung- Chul Han, con sus consabidas dosis de agotamiento y fracaso emocional.

Por eso, constituye un grato estímulo presenciar la puesta en escena del espectáculo “Delay”, montaje creado por Francisco Córdova (fundador de la compañía Physical Momentum) en 2007, y que fue presentado en el Teatro Pablo de Villavicencio en dos funciones, jueves y viernes, por la mancuerna SAS-ISIC, y el apoyo de las empresas participantes.

Cabe mencionar que no es una propuesta fácil de digerir, razón por la cual algunos asistentes abandonaron el teatro. La propuesta de Córdova es innovadora e integra una electrizante técnica dancística y coreografía, además de impactantes elementos: sonido, vestuario, iluminación y respaldo tecnológico.

El entrenamiento dancístico, o body action, requiere gran dosis de energía, concentración, destreza y preparación física. Cualquier movimiento en falso puede llevar a una caída o lesión de graves consecuencias.

La música, que para algunas personas puede ofender sus tímpanos, es también esencial en la demora o retraso, pues la señal sonora se reproduce con algún retardo, creando la ilusión de un eco que sacude y reverbera para apoyar la experiencia del tiempo, que es fundamental en la obra.

La escenografía está basada en tres lunas de diferentes dimensiones: la mayor representa la carga del pasado, la mediana: la experiencia del presente, y la menor, la esperanza del futuro, ayudando a reflexionar en la brevedad de la existencia humana.

¿Reflexiono en la demora?