En el gobierno de Morena todos mienten
El jueves 26 de abril, más de dos meses después de que se sabía de los hechos, Pemex y el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que antes se dedicaron a negar los hechos, admitieron que la fuga de petróleo en el Golfo de México se había dado en una de sus instalaciones.
Desde el principio, organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la defensa del medio ambiente y distintos medios dieron pruebas, algunas gráficas, del origen del derrame. Sin embargo, la estrategia del Gobierno, como en otras ocasiones, fue negar los hechos, encontrar culpables y mentir.
Entre quienes negaron los hechos y mintieron están: la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: “El derrame no fue de Pemex”; el Secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales: “Fueron emanaciones naturales de dos chapopoteras”.
La Secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena: “Fue una descarga en una zona de fondeo”; la Gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle: “Fue un privado contratado en el sexenio de Peña”. Y hay más.
Este caso, que no es único, muestra con mucha claridad la mentira como columna vertebral de la estrategia político-comunicacional de la Presidenta Claudia Sheinbaum y su gobierno, que también lo fue de su antecesor.
No queda claro por qué decidieron dejar la estrategia de negar y culpar a otros fuera del Gobierno, y ahora asumir el costo de haber mentido y reconocer los hechos.
La versión que ahora se da es que funcionarios de Pemex conocieron desde el primer momento que la fuga estaba en un oleoducto en el Golfo de México, pero ocultaron los hechos al director de Pemex, Víctor Rodríguez. ¿Por qué?
Por lo pronto, se ha cesado a tres de los funcionarios que sabían de los hechos y supuestamente no lo dijeron, y tampoco, en su momento, cerraron la fuga, que dejaron abierta por una semana. ¿Por qué?
Es hasta ahora que las autoridades también reconocen el daño ambiental que causó el derrame de hidrocarburo y su presencia, que ha estado a la vista de todos, sobre todo de los pescadores en las costas del Golfo de México, en Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.
El director de Pemex, que se dice engañado y es amigo personal de la Presidenta, sigue en su cargo; en otro país ya estaría fuera, pero estamos en México y en los tiempos de Morena, lo que resulta un agravante.
Desde el inicio de su mandato, la Presidenta ha sido consistente, sobre todo en sus comparecencias mañaneras, en seguir la estrategia político-comunicacional de mentir para construir una realidad alterna.
¿Qué fue lo que hizo cambiar la estrategia? ¿Presiones del Gobierno de Estados Unidos? ¿Fracturas al interior del Gobierno y de Morena? ¿Un acto de honestidad?
No parece que este cambio en el caso modifique la estrategia del llamado Manual del Buen Populista, que aplica la Presidenta y su gobierno, y que implica, como elemento central, mentir como componente de su narrativa.