Entre cuervos y aduladores

Rodolfo Díaz Fonseca
12 septiembre 2026

Los filósofos cínicos fueron pensadores que proclamaban la felicidad a través de una vida sencilla, austera, situada en las antípodas de la comodidad, los lujos y las riquezas.

Se les llamaba cínicos por su forma de vivir libre, sin ataduras sociales y al margen de la opinión popular. Cínico proviene del vocablo “Kynos”, que significa “perro” en griego, apodo que les endilgaron por su manera de vivir sencilla y sin apegarse a normas sociales.

Una frase que ha trascendido, cuya autoría se atribuye a dos filósofos cínicos: Diógenes de Sinope y Antístenes, dice: “Es preferible la compañía de los cuervos a la de los aduladores, pues aquellos devoran a los muertos y éstos a los vivos”.

A Diógenes se le atribuye también otra frase: “Las mordeduras más peligrosas son las del calumniador entre los animales salvajes y las del adulador entre los animales domésticos”.

Definitivamente, es mejor caer entre cuervos que entre aduladores, pues éstos últimos actúan con toda premeditación, alevosía y ventaja, acomodándose a como mejor les convenga y cambiando de opinión o parecer si les proporciona algún beneficio.

El escritor griego, Plutarco, también arremetió contra los aduladores, cuando dijo: “Los cazadores atrapan las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación”.

Muchos siglos después, Shakespeare se mofó de la capacidad de adulación de Polonio, en el siguiente diálogo: Hamlet: “¿Veis aquella nube cuya forma es muy semejante a un camello? Polonio: “Por la misa, y que parece un camello realmente”. Hamlet: “Yo creo que parece una comadreja”. Polonio: “Tiene el dorso de una comadreja”. Hamlet: “O de una ballena”. Polonio: “Exacto; de una ballena”.

Y Francisco de Quevedo, fue terminante: “Bien puede haber puñalada sin lisonja, mas pocas veces hay lisonja sin puñalada”.

¿Prefiero cuervos o aduladores?