Estrategias

Lorenzo Q. Terán
13 noviembre 2019

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lqteran@yahoo.com.mx

 

En solidaridad, con la familia Molina Días

 

La vorágine de la violencia ha asolado el País a partir del 2006 hasta el presente, se ha exacerbado con tragedias en algunos puntos del territorio nacional, provocando preocupación en la sociedad y el Gobierno; pese a los esfuerzos que se vienen desplegando, no ha sido posible reducir su incidencia. Se espera que con la nueva estrategia se empiecen a obtener resultados.

La inseguridad es un monstruo que creció sin control, por aplicación de métodos fallidos, tratando de apagar el fuego con el fuego; hoy el Gobierno de la República busca resolver las causas que originaron la violencia y controlar sus efectos con nuevas estrategias, parecen más adecuadas para terminar ese mal que tanto interesa se solucione a los ciudadanos. Tiene lógica el plan trazado por el Gobierno para enfrentar este mal heredado de la era neoliberal, se dejó crecer al punto de lo indecible.

El camino para alcanzar la tranquilidad en el País está lleno de abrojos, pensamos que se ha emprendido una estrategia adecuada para terminar con la zozobra de los ciudadanos en toda la nación; recuperar la concordia y la convivencia en la sociedad, alcanzar ese anhelo es la mayor aspiración de la ciudadanía, sobre otras muchas otras cuestiones prioritarias.

Debe conquistarse el derecho de que los habitantes gocen las incomparables bellezas naturales esparcidas en el territorio de la Nación; recorrer con tranquilidad los caminos de México y conocer su riqueza humana, natural y su geografía; conocer en vivo la potencialidad increíble que conforma el México profundo, recorrer su territorio sin ningún resquemor o peligro de ningún género, a eso tenemos que llegar en corto tiempo.

Hay señales que indican que en un corto tiempo los ciudadanos podrán desplazarse por el territorio nacional con tranquilidad, gozando su gastronomía y sus bellezas naturales. No es ninguna exageración, lo decimos con pleno conocimiento, México es un país reconocido por sus bellezas naturales y la hospitalidad de su gente, y admirado por las naciones del mundo. En la actualidad, sus habitantes se sienten desconcertados y extrañados porque la inseguridad ha alterado sus ancestrales costumbres de convivencia y amistad, que caracterizan a esta Nación.

Por ello la demanda más sentida en la actualidad es el restablecimiento de la seguridad plena en el territorio nacional; se vive una situación ajena por completo a la idiosincrasia de los mexicanos, es una situación contraria a los patrones de convivencia de sus pueblos y rancherías, donde prevalecía una convivencia llena de amistad y compañerismo, distinta a la descomposición del entramado social que hemos padecido en los últimos 20 años, de manera penosa y catastrófica; hay una añoranza en volver a lo que se vivía hasta antes de que Felipe Calderón Hinojosa irresponsablemente declarara una acción “frontal” contra el narcotráfico, sin importar la muerte de civiles, a lo que eufemísticamente llamó los “daños colaterales”.

Las consecuencias de esa irresponsable acción es lo que en la actualidad mantiene a los mexicanos en incertidumbres sobre su seguridad en su vida diaria; los mexicanos son un pueblo amante de la paz y la concordia en sus comunidades y solo recurre en su defensa cuando se vulnera su libertad; cultiva con denuedo los valores de la familia y su entorno, propiciando una convivencia sana; esas son las características de México, completamente compatibles con los planes que viene impulsado el actual régimen de pacificar el País atacando sus causas y no sus efectos. Por eso, pese a la campaña en los medios, de agoreros abiertos o solapados de la violencia pidiendo volver a aquella triste “guerra frontal”, tiene tanta receptividad y cuenta con el apoyo de la ciudadanía, la estrategia de atacar las causas impulsada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, que hace esfuerzos inauditos para superar la crisis en seguridad que se ha establecido por más de dos décadas, para que ese horror termine y vuelva a prevalecer la convivencia plena entre sus habitantes, como han sido sus costumbres.

Tomando como base los sentimientos del pueblo mexicano, su Presidente Andrés Manuel López Obrador se apoya en el sustento de sus tesis progresistas y humanitarias, para llevar adelante la transformación de la Nación, en esta etapa histórica que se está viviendo en el País.