Filosofía del jardín

Rodolfo Díaz Fonseca
09 abril 2026

Francis Bacon escribió en el capítulo XLIV de sus Ensayos de Moral y de Política algunas consideraciones sobre los jardines: “El primer jardín que hubo en el mundo lo plantó Dios. Entre todas las delicias de la vida humana, no hay ninguna tan pura como la que encontramos en los jardines, siendo tan útiles a la salud de los hombres como a su recreo: sin ellos, los edificios y los palacios no son más que obras mecánicas del arte, sin nada que se asemeje a la naturaleza”.

El ensayista alemán Rudolf Borchardt también subrayó: “La humanidad nació en un jardín. La mayoría de lo que le ha acontecido desde su origen guarda relación con sucesos que podrían considerarse una profanación del jardín en un sentido profundo”.

A su vez, la escritora irlandesa Emily Lawless señaló: “Después de todo, un jardín es un planeta en miniatura”. Asimismo, el autor irlandés Jorn de Précy, en su obra “El jardín perdido”, insistió en que un jardín es un proyecto que responde a una filosofía de vida y se convierte en el último reducto humano frente a un progreso absurdo.

En la novela “Desde el jardín”, escrita por el novelista polaco Jerzy Kosinski, aparece un jardinero que, al convivir fortuitamente con algunos políticos y el Presidente norteamericano, se expresa con lenguaje llano, pero ellos lo entienden metafóricamente y creen que es un pensador estratégico, pues habla de estimular el crecimiento y respetar el ciclo y cambios de las estaciones. Algo semejante a lo que expresó Cándido al final de la novela de Voltaire: “lo importante es cultivar nuestra huerta”.

Estas reflexiones resucitaron en mi mente al leer el libro “Detrás del jardín”, que me compartió mi amiga Ito Bátiz Murillo, al cual haremos referencia.

¿Cultivo una filosofía del jardín?