¿Fue el FBI el que detuvo a ‘El Mayo’?
Alterar la narrativa; perturbar a Sinaloa

Alejandro Sicairos
07 julio 2026

A reserva de que hoy dé a conocer el Gobierno de México los resultados de la correspondiente investigación, la posible participación directa del Buró Federal de Investigaciones y otras agencias de seguridad de Estados Unidos en la detención de Ismael Zambada García, operativo realizado en Culiacán el 25 de julio de 2024, les daría un vuelco a las conjeturas trazadas durante casi dos años y que originaron la guerra que continúa al interior del Cártel de Sinaloa.

Según lo adelantado en los días recientes, el caso está por configurar un nuevo hecho de violación a la soberanía mexicana, porque las autoridades estadunidenses están obligadas a realizar este tipo de procedimientos anticrimen en coordinación con instituciones homólogas de México, aunque la atención en lo que concierne a Sinaloa se centraría en el impacto que tendrá en la narcoguerra si es que resulta la confirmación de la intrusión del FBI en la detención y extradición ilegal contra Zambada.

En principio, el prolongado ocultamiento de información le otorga el carácter de desconfianza a todo lo que ha ocurrido desde los sucesos con origen en la finca Huertos del Pedregal hasta la conjetura actual respecto a que agentes del FBI concretaron la detención “altamente compleja, secreta y audaz” de Zambada García y de Guzmán López. ¿Cambio del principio y alteración del final de esta historia que ha costado el derramamiento de tanta sangre y la desaparición forzada de más de 4 mil personas?

Todo indica que 22 meses después del inicio del cruento conflicto entre facciones del narcotráfico el tema seguirá retando la capacidad de asombro en los ámbitos estatal, nacional e internacional con la nueva vertiente que se abre a raíz de que el FBI develó datos del plan ultrasecreto “Air King” para atrapar a “El Mayo” y ponerlo a disposición de la justicia sinaloense, sin que tal operación fuera del conocimiento del entonces Mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador.

El secuestro de Zambada se le ha atribuido a una maniobra planeada por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, con el apoyo de sicarios de dicha facción del CDS, sin embargo, ese mérito de la lucha antidrogas que se adjudica la agencia estadunidense redefine la logística y las cooperaciones inherentes con narrativas distintas a unos días de que el 20 de julio el Juez Brian Cogan le dicte sentencia a “El Mayo” en la Corte Federal de Brooklyn.

La Presidenta Claudia Sheinbaum ofreció ayer que este día dará a conocer el informe completo que elaboraron la Fiscalía General de la República y las secretarías de Relaciones Exteriores y de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, con base que las evidencias que dio a conocer el periodista Luis Chaparro, especializado en delincuencia organizada, sobre la investigación del hecho que detonó la violencia que desde el 9 de septiembre de 2024 ha derivado en un promedio diario de 5.3 homicidios dolosos y 6.1 personas privadas ilegalmente de la libertad en Sinaloa.

Según Chaparro, el FBI, en coordinación con la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional y la Agencia Central de Inteligencia, armó el procedimiento para retener a Zambada en Culiacán y trasladarlo a la fuerza al Doña Ana County International Airport, de Nuevo México. En el desarrollo de tal misión el avión Beechcraft King Air fue pintado en al menos tres ocasiones y reconstruido en algunas de sus partes; se le alteró el número de serie y la matrícula fue clonada, y se le inhabilitaron el transmisor localizador de emergencias de la aeronave y la luz de señalización trasera.

Hoy martes se supone que la Presidenta Sheinbaum despejará la niebla de la desinformación que a la vez funciona como cortina de humo para que se sitúen en la opinión pública mil y una tramas conspiracionistas. Importa detectar de antemano los riesgos de que lo investigado por el Gobierno de México sea la oportunidad clarificadora de aquel 25 de julio donde los sinaloenses perdimos la paz y el Estado de derecho, o bien resulte siendo mayor bruma que esconda la verdad.

Veamos qué sorpresas llegan en la narcoguerra que creíamos ya nos había sometido a todos los estupores posibles. Sin importar qué resulte, el cambio de la relatoría para nada transformará el recuento de miles de familias enlutadas, centenas de sillas vacías en las mesas de los hogares y negocios y patrimonios producto del esfuerzo arrebatados por el salvajismo.

No nos agregue más días julio,

De esos de malditos agüeros,

Donde el crimen es contertulio,

De perseverantes agoreros.

Cuando a finales de abril el Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer un expediente judicial contra funcionarios de Sinaloa en activo o en situación de ex, quedó claro que se trataba de un dossier armado sobre las rodillas en Washington para reaccionar por los señalamientos de la Presidenta Claudia Sheinbaum contra la posible intervención ilegal en Chihuahua de agentes de la CIA y FBI que se apoderaron del control de la seguridad en ese estado. A las semanas aquel escándalo procedió a difuminarse por el retraso de las pruebas que sustentaran las imputaciones sembradas aquí y entonces la Casa Blanca ideó enfocar la embestida contra autoridades de otras regiones mexicanas, pero no logró causar el mismo efecto que en la tierra de los once ríos donde la guerra dentro del CDS y el hecho de ser la cuna de jefes de organizaciones internacionales del narcotráfico eran zona fértil para la estrategia intervencionista de Donald Trump.