Guanajuato está atrapado en una disputa criminal

Víctor Manuel Sánchez Valdés
09 agosto 2026

Guanajuato vive desde hace años una tragedia propiciada por el enfrentamiento entre organizaciones criminales; de hecho, desde 2018 ha sido todos los años la entidad federativa con mayor cantidad de homicidios dolosos, y 2026 pinta para seguir esta tendencia, por lo que urge atender dicha situación.

Lo paradójico del caso es que Guanajuato no era hasta 2016 una entidad violenta. Lejos de la frontera y los puertos, tampoco se producen grandes cantidades de droga; muchas carreteras pasan por la entidad, pero el tráfico de drogas pasaba sin generar mucha violencia.

Sin embargo, en el periodo de Enrique Peña Nieto comenzó a tomar relevancia el robo de combustible en ductos, al grado que se convirtió en la segunda fuente de ingresos de las organizaciones criminales en México y a Guanajuato lo cruzaban ductos muy importantes que surtían a todo el occidente hasta llegar a Guadalajara.

Antes de eso habían operado en Guanajuato los Zetas, la Familia Michoacana, los Caballeros Templarios y el Cártel de Sinaloa, pero ante el auge del huachicol y ordeña de combustible, dos organizaciones son las que protagonizaron la disputa territorial: el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel Santa Rosa de Lima.

El Cártel Jalisco Nueva Generación ya tenía presencia previa en la zona, aunque discreta, pero con el aumento de la rentabilidad, operadores del CJNG como Heraclio Guerrero Martínez, Tío Lako, y Ricardo Ruiz Velasco, el Doble R, buscaron expandirse en la entidad.

Sin embargo, se toparon con una organización local, el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL), que se había formado con remanentes de los Zetas, que ya tenía un esquema de ordeña en Villagrán, Celaya, Salamanca, Juventino Rosas y Cortázar, quienes eran dirigidos por José Antonio Yépez Ortiz, el Marro.

Al inicio el CJNG se hizo fuerte al oeste de Guanajuato teniendo como base de operaciones León, mientras que el CSRL operaba al este teniendo como plaza fuerte Villagrán, pero ambas organizaciones comenzaron a tener incursiones en los territorios del otro bando generando alzas de violencia en Celaya, Salamanca, León, Silao e Irapuato.

En 2020 fue arrestado el Marro y se creyó que ello implicaría la desaparición del CSRL y la conquista de Guanajuato por el CJNG, pero, contra todo pronóstico, la primera organización sobrevivió gracias a la construcción de algunas alianzas con el Cártel de Sinaloa a través de Ismael Zambada, el Mayo, con la Unión León, una banda local y con los Escorpiones del Cártel del Golfo.

Por ende, el Cártel Santa Rosa de Lima recibió armas, dinero y refuerzos que le permitieron no perder demasiado terreno frente al CJNG, además del hecho de que el Marro siguió dirigiendo la organización desde prisión, tal como lo señaló el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Hoy el escenario es complejo porque ambas organizaciones tienen presencia en prácticamente toda la entidad, tal y como lo muestra el siguiente mapa, en donde el CJNG tiene cobertura en 38 de los 46 municipios de la entidad, mientras que el CSRL está presente en 34 de los 46.

Por su parte, la Mayiza del Cártel de Sinaloa tiene presencia en 10 municipios con una fuerza relevante en la ciudad de León. El grupo de los Escorpiones del Cártel del Golfo solo se ha detectado en dos municipios, que son Celaya y San Miguel de Allende, a los cuales fueron a reforzar al CSRL.

Mención aparte requiere Unión León, que es una organización local que se formó de pandillas, algunas de las cuales pertenecieron a los Zetas, los Caballeros Templarios y el CJNG, organización que tiene presencia en ocho municipios, principalmente en las zonas aledañas a León y a Celaya.

Además de las cinco organizaciones ya mencionadas en Guanajuato, al inicio de este año se llevó a cabo la captura de operadores de los Salazar o el Cártel Independiente de Sonora, una organización que se separó del Cártel de Sinaloa, por diferencia con los Chapitos, que tienen mucha fuerza en el norte, en especial en Sonora y Chihuahua.

Los Salazar han venido generando un nuevo polo de expansión entre Guanajuato y Querétaro, y al momento tienen presencia en siete de los municipios de Guanajuato, en el suroeste sobre todo alrededor del municipio de Pénjamo, que es su plaza fuerte, así como en Querétaro capital.

La base de datos en donde se consignan las fuentes utilizadas para el presente artículo puede ser consultada en el siguiente enlace. Esta se construyó a partir de la búsqueda sistemática de organización por organización en cada uno de los 46 municipios de Guanajuato.

En el mapa adjunto se puede advertir cómo existe una alta concentración de organizaciones en León, Irapuato y Celaya, con cinco de ellas en cada municipio; en Abasolo, Pénjamo, Apaseo el Alto y San Miguel de Allende, hay cuatro organizaciones, dispersión que coincide con la ubicación de los ductos de hidrocarburos.

Al contrario, la única zona en donde encontramos municipios en donde no se ha registrado la presencia de ninguna organización criminal es el noreste de la entidad en la frontera con Querétaro y San Luis Potosí, abarcando los municipios de Atarjea, Doctor Mora, Santa Catarina, Tierra Blanca y Victoria.

Lo cierto es que Guanajuato requiere una estrategia diferente, con una presencia activa y constante de la autoridad en la zona de ductos, que debilite los ingresos de

las organizaciones criminales, para ir pacificando la entidad.