Hambruna

Lorenzo Q. Terán
18 marzo 2026

Por la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán, en el Medio Oriente, la crisis energética ya se empezó a sentir en muchos puntos del planeta. El cierre del estrecho de Ormuz, controlado por Irán, ha ejercido una fuerte presión sobre el mercado, aumentando, cada día que se prolonga la guerra, el precio mundial del petróleo, que tiende a dispararse desorbitadamente. Y es que el estrecho de Ormuz comunica el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo, siendo la vía marítima por la que circula cerca del 30 por ciento de la producción de petróleo y gas en el mundo. Su cierre, parcial o total, tiene no sólo repercusiones en el curso de la guerra, sino que afecta directamente a la economía global.

Como podemos ver, por el estratégico estrecho de Ormuz circulan cientos de buques petroleros, con destino a muchas partes del mundo. La crisis energética derivada de la actual guerra va a detonar una crisis de gran envergadura, no es remoto predecir que se produzca una hambruna de grandes dimensiones en esa región del mundo, dadas las características de la guerra y su prolongación, que podría poner en un predicamento hasta a los propios Estados Unidos, cuya economía se basa en un petrodólar cada vez más presionado por una inflación descontrolada.

Además, en el mundo existen lugares sumamente sensibles, en las puertas de Europa aún no se apaga el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. No queremos ni pensarlo que se produzca una crisis y los conflictos regionales escalen a nivel global, lo que traería dantescas consecuencias. La serie de focos rojos que existen esparcidos por todo el globo terráqueo es demasiado sensible, al grado tal de que pueden encender la pradera. Hacemos votos por la paz en el mundo y definitivamente decimos: No a la guerra, Sí a la paz, firme y duradera, es lo que esperamos en el Medio Oriente y en todo el planeta. Por la paz siempre y nunca por la guerra, como dice este hermoso canto pacifista de John Lenon:

Imagina no posesiones

Me pregunto si puedes,

Sin necesidad de codicia ni hambre

Una hermandad de hombres

Imagina a toda la gente

Compartiendo todo el mundo.

La paz y no la guerra, esa es la aspiración más sentida de los pueblos en todo el globo terráqueo, no hay sentimiento más sentido que la aspiración a la paz que tiene la humanidad. Por lo mismo, México tiene, con letras de oro, grabado en su Constitución, como principio invariable la paz: Entre las naciones como entre los individuos, el respeto al derecho ajeno es la paz, como mandato invariable y como llamado a todos los países del mundo a resolver sus conflictos de manera pacífica y política, basada en el derecho que asiste a cada nación. México pregona con el ejemplo, manteniendo relaciones pacíficas, de cooperación y respeto de la soberanía, con todos los países del mundo.

Esos principios han sido la piedra angular de la política exterior de México en su trato con todos los países del mundo. Es la base y la fortaleza de su política exterior, invariable frente a todas las cambiantes circunstancias en el mundo.

La semana pasada se presentó, por parte de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la iniciativa de Reforma Electoral al Congreso de la Unión, para su aprobación. Los dos partidos aliados de Morena, el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo, velando más por sus intereses que por los de la Nación, votaron en contra, pese a que esta iniciativa contaba con el 80 por ciento de aprobación por parte de los ciudadanos. Al no alcanzar los votos para lograr la reforma, no habrá cambios en la Constitución y las cosas quedaron como estaban.

Sin embargo, los partidos que votaron en contra se van a encontrar con los ciudadanos en el 2027 y a ver qué cara ponen cuando el electorado les cobre la factura. En política la traición se paga caro y ese tipo de traiciones los ciudadanos las saben cobrar a la hora de emitir su sufragio.