Humanismo y dinamismo

Rodolfo Díaz Fonseca
05 junio 2026

No se puede ser humano si no existe un trabajo integral y solidario por el hermano; de ahí que la Iglesia católica postula la práctica de un humanismo integral y solidario, que conforma el depósito de la Doctrina Social de la Iglesia; tema principal de la carta encíclica “Magnifica Humanitas” publicada recientemente por el Papa León XIV, en la cual seguimos reflexionando.

El Pontífice precisó que la Iglesia no busca imponer su verdad con métodos coercitivos y autoritarios: “La comprensión de la verdad como un don que hay que compartir y no como una posesión que hay que reclamar, libera a la Iglesia de la tentación de añorar formas de presencia basadas en el poder..., porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir” (n.25). Asimismo, señaló que Paulo VI: “reconocía que, dada la gran variedad de situaciones históricas, no es realista pensar que la Doctrina social pueda «pronunciar una palabra única» (N. 26).

Por eso, afirmó: “la Doctrina social de la Iglesia se muestra en su faceta más auténtica: no es un manual de principios y normas que hay que aplicar, sino un camino de discernimiento comunitario. Nace del encuentro entre la verdad eterna del Evangelio y las preguntas de la historia, se deja interpelar por los signos de los tiempos; se nutre de la contribución de las ciencias, las culturas y las experiencias humanas” (n.27).

Asimismo, recalcó que, si la dignidad del ser humano se ve en peligro, ya sea por cuestiones políticas, económicas o el progreso de la ciencia “la Iglesia -junto con las demás confesiones cristianas y los creyentes de otras religiones- debe hacer oír su voz no para dominar, sino para servir a la comunión (ibid)”.

¿Promuevo el dinamismo del humanismo?