Iglesia Nuestra Señora de la Asunción en Juli, Perú (2)

Rubén Aguilar
07 agosto 2026

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, obra de la Compañía de Jesús, está ubicada en Juli, Provincia de Chucuito, Departamento de Puno, Perú.

La nave central tiene forma de cruz latina con 63 metros de largo y 34 metros de ancho. En su origen tuvo 15 ventanas en la parte superior de los muros. La iglesia desde 1989 es museo y en la nave está la galería de pintura con cuadros de los jesuitas Bernardo Bitt y Diego de la Puente. Hay también obras de Tomás Lara, indígena del Cusco, activo entre 1710 y 1730, y de Baltazar Torres. Y extraordinarias obras de autores anónimos.

El Altar Mayor es una obra del Siglo 17. En la actualidad no quedan vestigios de la estructura original, salvo un relieve con la Virgen que debió ser parte del mismo. Se conservan los murales en las paredes del presbiterio.

El altar es del Siglo 17. Tiene tres cuerpos. El primero, con tres calles, sirve de base. En la calle central no hay nada y en las laterales imágenes en relieve. El segundo cuerpo tiene tres calles, en la central restos de un mural, y en las laterales dos nichos con imágenes en cada una. Se enmarcan en columnas acanaladas, que en el arranque tienen un adorno. El tercer cuerpo, el remate, al centro un crucifijo enmarcado en columnas. Y a los lados ángeles sobre las columnas de las calles del segundo cuerpo. Murales en las paredes.

Y a los lados ángeles sobre las columnas de las calles del segundo cuerpo. Murales en las paredes. La estructura de los dos altares es muy semejante.

Los murales al temple se encuentran en las paredes de las capillas laterales y también en columnas.

El púlpito, obra del Siglo 17, está sobre la pared izquierda de la nave.

En 1548, la Orden de Predicadores (OP) inicia la evangelización en Juli y los caseríos de la ribera del lago Titicaca. Ellos empiezan la construcción de las iglesias.

La Compañía de Jesús comienza su trabajo misional permanente en 1576 en Juli, el primero de América, una vez que los dominicos dejan el lugar. Ellos son los que terminan las iglesias y la dotan de las obras de arte, que todavía podemos contemplar.

Una gran plataforma de la Cultura Inca es la base del atrio, de la iglesia y de la torre. En 1989 se decide convertir la iglesia en museo, la nave central se vuelve una galería. En las paredes vemos obras de los jesuitas Bernardo Bitti (Camerion, Estados Pontificios, hoy Italia, 1548-Lima, virreinato del Perú, 1610) y Diego de la Puente (Malinas, Bélgica, 1586-Lima, virreinato del Perú, 1663). Son cuadros de gran calidad artística en el estilo del manierismo, entonces en boga en Europa de donde vienen ellos.

Los murales al temple en el ábside y en las paredes de las capillas laterales son muy buenos. Los artistas que los hicieron, seguramente indígenas o criollos, dominaban el oficio. Son obras de gran calidad. Y lo mismo decir de los altares que son del Siglo 17. Del altar mayor solo se conserva un relieve.