Imelda, de Sheinbaum para Sinaloa
Proyecto primero y festejo después

Alejandro Sicairos
27 agosto 2026

Fiel a la decisión largamente preconcebida, Imelda Castro Castro fue designada por el Movimiento Regeneración Nacional como coordinadora en Sinaloa de la defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional, e inicia el procedimiento interno y en instancias electorales que la llevará a aparecer en la boleta electoral el 6 de junio de 2027 y recibir el veredicto ciudadano a través del voto. La nominación le llega en la difícil coyuntura estatal de pérdida de confianza en instituciones y gobiernos, no se diga la poca fe en que los partidos y candidatos tengan la varita mágica que resuelva las varias crisis concurrentes.

El abanderamiento de la Senadora con licencia da la percepción de entregarle la pesada losa a cargar durante las próximas cuarenta semanas, suplicio sumado al insufrible trecho recorrido antes que estuvo plagado de ataques, campañas negras, enemigos en casa, opositores irascibles y la dificultad que implica hablarles de un mejor futuro a gente que el presente les cancela el optimismo. Allí se caló la tenacidad de quien evitó caer en las celadas que pretendían cerrarle el paso hacia la meta que alcanzó quien sabe si para bien o para mal.

Castro intuye lo que viene sin que la maree la celebración por la investidura que recibe. Entiende asimismo la encomienda de diálogo y cercanía con los sinaloenses. Se compromete a contribuir a la paz y prosperidad de un Sinaloa que “es mucho más grande que sus problemas actuales, es una tierra generosa, productiva y hermosa; su gente es el valor, el activo y la mayor fuerza para superar cualquier situación”. Ofrece encabezar el desafío mayor que convoca a construir la aurora de un nuevo amanecer.

Es relevante hacer notar que al inicio de la ruta que recorrerá recibe el generoso acompañamiento de las y los demás que se registraron como aspirantes. La señal de unidad, del borrón y cuenta nueva, la aportaron María Teresa Guerra Ochoa, Estrella Palacios Domínguez, Gerardo Vargas Landeros, Jesús Ibarra Ramos, Omar López Campos, Ricardo Madrid Pérez, Fernando García Hernández, Tomás de Jesús López Bajo y Rodolfo Valenzuela Sánchez. También recibe el respaldo de los partidos Verde Ecologista de México y del Trabajo.

Una vez concluido el ritual morenista, la pregunta inmediata debe ser qué trae Imelda Castro para Sinaloa cuando la entidad ya no admite más partos de los montes, pero sí acepta el concurso de posibilidades que la saquen de las actuales crisis en que están la seguridad pública, gobernabilidad y planta productiva. Dispone de muy poco tiempo para estructurar acciones efectivas contra la atrocidad de la narcoguerra y la afectación a todos y todo. Conoce la dimensión de la amenaza y pese a ello sostiene la aspiración de gobernar en la tierra donde el crimen guerrea por colocarse como poder de facto, por encima de la potestad apuntalada en la Constitución.

Si bien es cierto que la develación de la candidatura no constituye sorpresa, es de justos reconocer que sí contiene la provocación a la esperanza recuperada por los ciudadanos pacíficos que luchan a contracorriente de la frustración en pos de tiempos mejores. La política oriunda del municipio de Sinaloa conoce las privaciones de los mayormente marginados porque las ha vivido en carne propia. Venir de abajo y llegar a la situación donde una mujer es proyectada al máximo cargo de conducción de Sinaloa es inspiración para estar a la altura de los desafíos, al margen de ínfulas y vanaglorias.

La política sinaloense dejó de ser cosa de cheques en blanco, credibilidad a ciegas y palabra empeñada que jamás es rescatada. Nadie, mucho menos siendo mujer, tiene derecho a asestarle nuevos engaños a los deudos de las víctimas de la violencia, familias que buscan a sus desaparecidos, desplazados que son parias en Patria propia, patrimonios engullidos por el hampa y actividades económicas convertidas en quiebras por la inseguridad.

En fin, el hecho de recibir la postulación de parte de Morena, el partido en el poder, no tendría por qué ser motivo de júbilo para Imelda Castro ni nadie. Sí es, en cambio, la oportunidad para que los ciudadanos y los perfiles lanzados a la palestra electoral decreten el fuera máscaras y asuman la complicada autenticidad como punto de arranque de proyectos que le den vuelcos a las adversidades.

Eso es lo que recibe Imelda Castro como misión en la que saldrá bien librada sólo si logra un gran pacto social en torno suyo.

Ahora que Imelda Castro,

Sin tener tiempo para perder,

Haga que irradie su astro,

Con luz de idónea mujer.

No será monedita de oro Enrique Inzunza Cázarez, pero sí demuestra ser un amigo leal a Rubén Rocha Moya en las buenas y las malas. Se veía venir que iría junto al Gobernador con licencia en la insólita acometida de la Cuarta Transformación y ayer pintó su raya con la bancada del partido Morena a la cual pertenecía, y se declaró Legislador independiente. Léase bien el motivo: “no se precisa mucha perspicacia para saber que es otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la Nación, el objetivo final de esta embestida. Sería una cobardía y un error, consentirlo o permitirlo. Es preferible vivir o morir entre las fieras, que inclinar la frente a los tiranos y dar un abrazo a los traidores”.