Infraestructura

Lorenzo Q. Terán
09 septiembre 2026

El segundo informe de gobierno de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, corrobora el acierto de los ciudadanos de haberla elegido como primera mandataria de la República. Previeron su gran capacidad para afrontar los intrincados problemas de la Nación, con inteligencia y sabiduría política.

Como muestra las encuestas, que registran sus altos niveles de popularidad, los ciudadanos están muy contentos con su conducción y la atención que brinda a la problemática social. Durante estos dos años, la presidenta ha conducido el país con rumbo firme, logrando un desarrollo sostenido con resultados para su pueblo.

Su segundo informe de gobierno es un documento que registra el esfuerzo extraordinario y la tenacidad con la que viene trabajando nuestra presidenta, resaltando de manera destacada las obras de infraestructura, tales como la modernización de la red de trenes, tanto urbanos, como el que se construye ya con grandes avances en la zona metropolitana de Monterrey, como los trenes modernos de pasajeros que, en un futuro próximo, comunicarán el centro del país con el Bajío y el Norte.

En el informe presidencial se constata que se viene construyendo una infraestructura enorme en todo el territorio nacional, muestra palmaria de los esfuerzos de la Presidenta por detonar el desarrollo nacional.

Hoy vemos, en muchos estados de la Unión, la construcción de obras de infraestructura. Muchas ciudades y pueblos del país tendrán un nuevo rostro y un auge para disfrute de sus moradores. En las ciudades donde se vienen construyendo estas obras, los pobladores aplauden con entusiasmo estos avances que impactarán en su vida cotidiana.

La transformación del país va en serio, sin medias tintas. El país avanza con pasos agigantados hacia su progreso con bienestar. Y, si en las décadas neoliberales, la construcción de megaobras prácticamente se detuvieron, ahora, bajo el liderazgo de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, el contraste y su ritmo vertiginoso es evidente. Y, repetimos, la inversión que actualmente se hace en carreteras y en la construcción y modernización de vías férreas es tan evidente, que debe ser reconocido y aplaudido por tirios y troyanos.

En su gira por el país, explicando personalmente ante los ciudadanos los logros de su segundo Informe, es evidente el entusiasmo popular que suscita el liderazgo de nuestra Presidenta, a quien el pueblo apoya con inusitado fervor, un apoyo como pocas veces lo habíamos visto.

En Durango la euforia del pueblo se desbordó de manera multánime, reconociendo la ciudadanía la entereza con la que viene trabajando diariamente la Presidenta. Como decía nuestro gran expresidente, Andrés Manuel López Obrador, “amor con amor se paga”, y hoy por hoy el apoyo del pueblo está volcando con euforia hacia la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien continúa con gran tenacidad y talento el segundo piso de la obra de reconstrucción nacional

El país camina con rumbo seguro hasta alcanzar su desarrollo con bienestar, que es el anhelo de la sociedad entera. En este camino del cambio, el actual gobierno de la cuarta transformación no se duerme en sus laureles. Sabe que el apoyo de la ciudadanía se sostiene cuando se realiza un buen gobierno, cuando se responde a las necesidades de las clases laboriosas.

Hoy, esta unidad de gobierno y ciudadanía, que ha logrado el trabajo y la visión de la Presidenta Claudia Sheinbaum, es su mejor capital político. También es la constatación de que, a nivel nacional, las cosas se vienen haciendo y se vienen haciendo bien, priorizando las necesidades de las mayorías. Cuando se gobierna en bien de la población, sin ninguna duda, la sociedad corresponde apoyando a los buenos gobiernos, que detonan progreso y democracia en el país. Creemos firmemente que se marcha por el camino correcto para alcanzar esas metas en corto plazo.

Las críticas e infundios de la oposición deben verse de donde vienen y cuáles son sus fines. Como afortunadamente tenemos un pueblo muy atento y muy politizado, que está enterado de los planes de progreso y bienestar de la Presidenta, no hay forma que las diatribas de la oposición hagan mella en la conciencia ciudadana. Por más tupida que sea su maledicencia y eleve el tono de sus infundios, eso no tiene eco entre la ciudadanía. El mensaje se toma de quien viene y el pueblo conoce muy bien de qué pie cojean los derrotados opositores.

Los ciudadanos no comulgan con ruedas de molinos de viento, tienen sus propias formas de calcular su futuro, al que ven con optimismo. Son realistas, no hacen castillos en aire, ni esperan resultados mágicos.