Inteligencia para gobernar
Si para dirigir con éxito una empresa o una organización social se requiere inteligencia y conocimientos sobre administración, finanzas, conocer el mercado y la competencia, dirigir al personal y sobre planeación a largo plazo; con mucha mayor razón para dirigir y gobernar a un país; y aunque lo anterior pareciera ocioso y de sentido común, lo cierto es que no siempre se reconoce así.
Se requiere mucho más que “hacer un hoyo y ponerle un popote para sacar petróleo” o que para “impulsar la economía nacional, hay que repartir dinero del erario público”, sin orden ni control; o de otorgar “abrazos no balazos” a delincuentes y narcotraficantes; o bien con sólo declarar que con alguna actividad pública “tendremos solucionados nuestros problemas de salud, mejor que Dinamarca”; o bien de que “seremos autosuficientes en producción de gasolinas construyendo una nueva refinería”. Todo lo anterior es cualquier cosa, menos inteligencia para gobernar.
1. Se requiere inteligencia y conocimiento para defender el TMEC frente a EU y su Presidente tan intratable y exigente y desde luego, no será enfrentándose a él en “dimes y diretes”, sino con una mezcla de firmeza y disposición al diálogo para defender el punto de reglas de origen y aranceles.
2. Se requiere de inteligencia para defender a los migrantes mexicanos en EU y a los que de una u otra forma cruzan la frontera en busca de un mejor trabajo, y con ello, defender también las remesas, tan necesarias para millones de mexicanos y para el país en general.
3. Se requiere mucha, pero mucha inteligencia para combatir y controlar con éxito a la delincuencia organizada y a los cárteles internacionales que EU declaró unilateralmente terroristas, sujetos a la aplicación de leyes de aquel país, rebasando la legislación y los gobiernos nacionales; sin la debida inteligencia, no se podrá recuperar la seguridad de los mexicanos.
4. No se ha tenido el conocimiento, la decisión y la inteligencia para atender eficazmente el problema de los miles de desaparecidos, pues no se cuenta con los procedimientos de identificación comunes y de ADN; además, el gobierno ha sido muy torpe en escuchar y atender a los grupos de madres con hijos desaparecidos.
5. No ha habido inteligencia o decisión gubernamental para promover más empresas privadas y crear así más empleos formales, e igualmente para convertir las empresas informales en empresas que sí paguen sus impuestos y otorguen derechos a sus trabajadores.
6. No hay planes novedosos e inteligentes para aprovechar el “nearshoring” y para diversificar y captar más inversión extranjera, ofreciendo certidumbre fiscal y certeza en la aplicación de las leyes.
7. Por sostener criterios ideológicos del siglo pasado, no ha habido inteligencia para mejorar la educación de los mexicanos con nuevos planes educativos acordes con el desarrollo de las tecnologías mundiales; no se ha encontrado la manera de aprovechar la experiencia de la organización sindical de los maestros de educación básica y media, y de los planes de escuelas de tiempo completo, involucrando a padres de familia y a la sociedad en general.
8. Ni siquiera ha habido inteligencia para detener el constante robo de combustibles en ductos, pipas y gasolineras, el llamado “huachicol fiscal”, que afecta tanto a Pemex como al erario público.
9. No hay inteligencia para manejar eficientemente las finanzas públicas, para disminuir los déficits fiscales que incrementan la deuda pública, que ya asciende al 54.5 por ciento del PIB, en momentos en que la recaudación fiscal es apenas de un 20 por ciento del PIB, cuando que otros países logran recaudación de hasta un 40 por ciento del PIB.
10. No se ha tenido la inteligencia necesaria para aprovechar las nuevas tecnologías de digitalización universal, de la inteligencia artificial y en general de los nuevos conocimientos y tecnologías para mejorar la competitividad del país.
Todavía hay muchos otros factores en los cuales el gobierno no ha tenido la necesaria inteligencia y el aprovechamiento del talento de mexicanos preparados en el país y en el extranjero, pues muchos funcionarios del gobierno, legisladores y miembros del Poder Judicial, se han elegido o designado por amistades, nepotismo y partidismo, sin experiencia en las funciones públicas y sin la inteligencia para verdaderamente “sacar” al país del retroceso económico, educativo y del deficiente servicio público.