Inusitado
Aleccionador informe de Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, dirigido a su pueblo, en su segundo año de mandato. Fue arropada en su informe por una movilización popular pocas veces vista en el País, ya que se realizaron concentraciones populares en las capitales de los estados y en las cabeceras municipales, algo inusitado que demuestra el apoyo popular que goza la Mandataria.
Robusto informe sobre la realidad de México, en sus aspectos sustantivos. Algo que llamó la atención fue su balance acerca de la seguridad en el País, con datos sólidos, sobre avances que se están obteniendo y que dan certeza a la ciudadanía; además, esa tendencia se corrobora en la realidad. Los ciudadanos de esta Nación no pueden negar los hechos que ven y notan diariamente, con la presencia de los cuerpos de seguridad en las ciudades y comunidades que viven el flagelo de la violencia. Por acciones de ese tipo, que impactan positivamente y devuelven la tranquilidad de la ciudadanía, la Presidenta Sheinbaum se ha ganado el apoyo multitudinario que hoy goza en la capital y en todas las entidades de la República.
Hechos son amores y no buenas razones, el apoyo de los ciudadanos se palpa sin mucho rebuscamiento, es tangible y se expresa de muchas maneras y en todos los rincones de la patria. Esa expresión ciudadana fortalece y da certidumbre al trabajo imparable que realiza la primera Mandataria mujer en la historia de México. Como dicen las multitudes: ¡Tenemos Presidenta! ¡Vamos bien y por buen camino! De eso no hay duda, a este paso se conquistará, más pronto que tarde, un estadio superior de progreso y bienestar para todos.
En menos de una década de gobiernos de la Cuarta Transformación, México ha avanzado en muchos rubros, que antes parecían lejanos de alcanzar. La realidad en el País cambió, los programas sociales se ampliaron para atender a adultos mayores, a madres de familia, a jóvenes en edad laboral y a estudiantes. Algunos de esos programas, como la pensión a personas mayores, se han elevado a rango constitucional. El combate a la corrupción se ha emprendido con entereza, la construcción de hospitales para mejorar la salud de la población sigue a paso acelerado. Todo esto muestra que se están logrando avances sustantivos en beneficio del pueblo. Sólo la derecha no ve esa realidad que le golpea el rostro, esa derecha cerril que tenemos en este País parece vivir fuera de la realidad, enfrascada, como está, en un ciego criticismo sin propuestas y, lo peor, sin un proyecto viable que construya fortaleza a la nación.
En la vida de los ciudadanos el cambio es cotidiano. No es necesario hurgar mucho para corroborar lo que asentamos. Tenemos, afortunadamente, una ciudadanía con un nivel político alto, que tiene memoria histórica y aún recuerda el largo periodo de autoritarismo, saqueo de la riqueza nacional, el remate que se hacía de los bienes nacionales que iban a parar a manos de políticos corruptos o consorcios extranjeros, la antidemocracia y todos esos males que dejaron los gobiernos prianistas.
La politización del pueblo, su elevado civismo y su cada vez más activa participación constituye una guía para un gobierno progresista como el actual, que se ha propuesto gobernar obedeciendo lo que dicte y decida el pueblo. Con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Esta cercanía con el pueblo es, además, un muro de contención ante la permanente campaña de infundios, que desde todos los medios que aún controla, lanza una derecha muy activa propagandísticamente hablando, pero políticamente derrotada.
Los ciudadanos tienen la certeza de que, más temprano que tarde, el País va a superar el subdesarrollo y va a entrar en un ritmo de progreso sostenido, de eso no hay duda, hay factores que lo vienen señalando con datos contundentes.
Hay todavía escépticos que se niegan a reconocer que México marcha con paso firme para alcanzar los objetivos propuestos: construir un país progresista, soberano, con una política a favor de los que menos tienen. Afirmamos que hacia allá el País se encamina sin tropiezos, convencidos que el Plan México y el humanismo mexicano son tanto un programa como un ideal de gran trascendencia.
El optimismo de los ciudadanos es indicativo que vienen nuevos tiempos, donde se van a remontar muchos obstáculos que oprimen el desarrollo. Con una plena economía de bienestar, en el corto plazo lograremos superar las dolencias sociales que prevalecen hasta el presente.