La apuesta de Movimiento Ciudadano
Los partidos políticos son entidades de interés público cuyo objetivo es acceder a y mantener los espacios de poder político. Idealmente son las vías de acceso de los ciudadanos a los cargos de representación popular, para el politólogo Norberto Bobbio los partidos políticos son una condicionante de las democracias modernas porque tienen una función específica y trascendental. Coincidentemente, para otros expertos en Ciencia Política como Satori y Dahl, los partidos son instrumentos imprescindibles de los sistemas políticos, que adoptan las características del sistema en donde juegan.
Desde los años 70 y 80, muchos teóricos sociales hicieron estudios sobre los partidos políticos. Para los años 70, Otto Kirchheimer ya había escrito tesis y ensayos para la diferenciación de partidos políticos en Europa, ya entonces la obra de Maurice Duverger enfocaba específicamente su análisis a estos, describiéndolos, categorizándolos y acomodándolos en sus contextos y sistemas: monopartidistas, pluripartidistas, bipartidistas.
Fue el doctor Manuel Alcántara Sáez, a quien tuve el gusto de tener como profesor en Salamanca, el primer catedrático que escuché hablar sobre partidos políticos y democracia latinoamericana. Mucha tinta corrió en textos científicos y ensayos en donde se refirió a los procesos democratizadores en nuestro continente. Origen, programa y organización de los partidos políticos en América fue uno de los textos que, a los jóvenes estudiosos de la Ciencia Política, nos hacía voltear a nuestra realidad.
Desde el año 2008, se hablaba del crecimiento latinoamericano de un tipo de partido político al que Kirchheimer denominó “catch-all” o “atrapalotodo”, un tipo de partido político sin ideología clara, más bien de ideas ambiguas, acomodadizo a las circunstancias, con liderazgos carismáticos o polémicos, comunicación extravagante y lo más extraño de todo, un partido sin militancia.
Movimiento Ciudadano es el arquetipo de esos partidos políticos, lo mismo le da considerarse de izquierda que de derecha, sus principios ideológicos son una capirotada indescifrable que privilegia en las candidaturas a los liderazgos carismáticos y de arraigo local que a los perfiles tradicionales. No busca militantes que se “casen” con el naranja de su insignia, busca votos de oportunidad; por enfado con los partidos tradicionales, por campañas atractivas y disruptivas, por coyunturas locales o atracción de liderazgos “atípicos” que juegan el papel de “outsiders” de la política.
MC logró 5.8 millones de votos en la última elección, le ganó al PRI con más de 400 mil votantes en la urna presidencial, lo que lo hace la tercera fuerza política nacional, gobernando dos de los estados más importantes y económicamente más productivos del País: Nuevo León y Jalisco.
Mantener el Gobierno en el estado de Nuevo León y lograr ganar en Campeche -en donde son la segunda fuerza política- es el gran reto del dirigente Álvarez Maynez. Pero también lo será aumentar el número de diputados federales, alcaldes, diputados locales y regidores. La apuesta de Movimiento Ciudadano es por ir más allá del alcanzado 11 por ciento de la preferencia electoral nacional. Para ello, hay un refuerzo nacional de liderazgos, y una repartición extraterritorial de cargos partidistas. En estados donde su fuerza sea menor al 5 por ciento de la preferencia electoral hay cambios radicales, pero en donde la marca partidista sea de entre 5 al 10 por ciento, ahí estará la apuesta nacional del partido como entidad prioritaria (además de las dos mencionadas).
En Sinaloa, la apuesta de Álvarez Maynez y Dante Delgado fue por un “outsider” de la política local, un empresario bien visto, un candidato ciudadano de las pasadas elecciones que fue despreciado por los partidos tradicionales (PRI y PAN) cuando buscaba la senaduría en el proceso pasado. Sergio “Pio” Esquer, fue el candidato de la Oposición más votado, pero no le alcanzó para poder mover las anquilosadas estructuras de los viejos partidos. Hoy regresa a la política a liderar un partido que, por las lamentables razones sabidas, se quedó sin dirigente.
La nueva dirigencia debe poner los pies en la tierra, y conocer el rol de su juego. La preocupación no es del partido en el poder, los números y las preferencias tienen a MC lejos, hoy, de pensar en grandes victorias. Pero ese es el juego de los partidos emergentes, de los “catch-all”; movimientos estratégicos, jugadas maestras, y un gran pensamiento a futuro. Como le dije a un buen amigo agricultor, Movimiento Ciudadano debe entender que en Sinaloa la chamba de ese partido es más parecida al del paciente productor de árboles frutales, que al agricultor que se avienta a plantar hortalizas. Al tiempo, al tiempo, al tiempo... Luego le seguimos.