La brújula de la Biblia
“La emigración y la guerra son las dos caras de la misma moneda”, señaló el Papa Francisco, en el segundo capítulo de su autobiografía. Añadió: “Hoy el mundo nos parece cada día más elitista, y cada día más cruel con los excluidos y los descartados... Y a los pobres no se les perdona nada, ni siquiera su propia pobreza... Hasta se ha llegado a plantear y llevar a cabo una arquitectura agresiva, con el fin de librarse de su presencia, de no verlos incluso en las calles”.
Recordando una apremiante llamada que hizo el Padre Primo Mazzolari, Francisco citó: “El pobre es una protesta continua contra nuestras injusticias; el pobre es un polvorín. Si lo prendes, el mundo estalla”.
Acto seguido precisó que el pobre es la brújula y el lugar teológico por excelencia para encontrar a Dios, pues así lo dice la Biblia: “la brújula de las Sagradas Escrituras señala a los que no tienen lo necesario para vivir, a los oprimidos, a los postrados en la tierra, al huérfano, a la viuda, al extranjero, al emigrante. Con ese innumerable grupo, Jesús no temió identificarse”.
Con el propósito de evitar cualquier posible salida o evasión respecto a esa identificación con los pobres, subrayó: “Huir de esa identificación equivale a diluir la revelación, falsear el Evangelio, convertirlo en folclore y exhibición, en no presencia”.
De igual forma, se pronunció contra otro gran enemigo de la humanidad: las guerras. Y repitió continuamente una gran interrogante: “¿qué deja una guerra?” Respondió: “Su macabra contabilidad, ante todo... Injusticia que se suma a más injusticia”. Asimismo, trajo a colación una cínica frase del jefe del Estado Mayor, el general Cadorna: “Las municiones que nunca faltan son los hombres”.
¿Utilizo adecuada y fielmente la brújula de la Biblia?