La declaración de Paloma

Jesús Rojas Rivera
30 octubre 2026

Paloma Sánchez se ganó los reflectores esta semana, dijo ser “candidata incómoda” incluso de su mismo partido. Sabe que la militancia y los liderazgos locales no están con ella, que en territorio sus contrincantes Mario Zamora y Paola Gárate tienen mayor presencia. “Más que paloma, es golondrina. Su presencia en Sinaloa es poca, se aparece en los veranos previos a las elecciones, no es de alianzas, confía poco en los liderazgos tradicionales y su única fortaleza son sus amarres en el Comité Ejecutivo Nacional”, me comenta un viejo líder del PRI, uno de esos que ya no mueven un alma, pero aun los consultan como oráculos.

Paloma no descubrió el “hilo negro”, pero habló de lo que pocos en el PRI. De la narcopolítica y particularmente de la que hay en su partido, fue especialmente clara al decir que en todos lados hay casos vinculantes entre el crimen y la función pública, puso el dedo en la herida más dolorosa para los sinaloenses y de inmediato cobró la atención de los reflectores y micrófonos de los que, por muchos meses, estuvo esquiva y ausente.

En términos comunicacionales hizo lo correcto, se insertó en la agenda pública con un golpe contundente, pasó de tres a cuatro notas a la semana a 37 en un solo día. La repercusión de su declaración desde el Senado comenzó a correr como bola de nieve, tiene más de una semana en titulares, portadas, columnas y tema central en mesas de análisis locales. Esos asesores españoles y gabachos que se alquilan para “hacer campañas” aplaudirían, ese es justo el camino para sacudir la agenda y comenzar la escalada en las encuestas.

El problema, que generalmente no analizan los “gurúes” de la comunicación en campañas electorales radica en las consecuencias de los dichos, que ciertamente, para los fines político-publicitarios están bien dichos. Las palabras que ciertamente la desmarcan y deslindan de los vínculos delincuenciales no recalaron en pensar que, dado el grave daño que ha causado la narcoviolencia en Sinaloa, lo que socialmente se le pedirá a la Senadora, será la formalización de las denuncias respecto a quienes son aquellos de su partido a los que se ha referido, o para tales o los cuales es “incómoda”.

En asuntos tan serios y delicados como los que denunció desde el Senado de la República, no caben las medias tintas, no satisface a la ciudadanía la declaración al aire, y los señalamientos “al que le caiga”. Una declaración tan valiente como venenosa, debe tener el sustento institucional que tanto se ha exigido el PRI en esta coyuntura. Alito Moreno, el líder tricolor, todos los días señala a Morena y sus aliados de ser parte de un clan mafioso que tiene el control de todo lo traficable en el país. Justo sería que. al reconocer la Senadora Sánchez que también entre los suyos hay mañosos, pues lo mínimo que se espera es que los denuncie con las formalidades que el caso ocupa.

De lo contrario, sólo quedará en una llamarada de petate, en el equivalente a una buena bola conectada de hit que no trascenderá más allá de la segunda entrada. Porque los ciudadanos, medios y comunicadores que prestaron atención a su dicho, terminarán convencidos que era solo una estrategia de posicionamiento y no la fiel convicción de ir a fondo en el gran problema que representa la narcopolítica en México.

En Sinaloa, varios medios de comunicación, sobre todo los especializados en seguridad, comenzaron a tejer hilos conductores y especular sobre los destinatarios de los dichos. Algunos apuntando a priistas aliados de Paola Gárate y otros de Mario Zamora; que si los dichos se refieren a líderes del norte de estado, o si del sur, que, si son empresarios, o serán ex alcaldes, hermanos, primos, tíos, padres o abuelos incómodos. Pero eso es absolutamente irrelevante mientras Paloma no complete a la valiente y difícil tarea de ponerle nombre y apellido a sus mencionados.

Mientras en el PRI decidieron abrir fuego de escopeta entre precandidatos, en la alianza de enfrente parece que siguen sin tomar rumbo a los acuerdos. Se vienen las mediciones municipales, la repartición de distritos locales y municipios, que dejarán a más de uno o una sentida. Mucho de lo que pasará en 2027, se define en las próximas semanas. Luego le seguimos.