La diferencia entre ganar y perder un juicio
Al vivir en el mundo del lo litigio desde 1983, tuve la fortuna de adquirir cierta experiencia y darme cuenta, a mi pesar, que muchos juicios se ganaban no tanto porque el que era favorecido con la sentencia del juez tuviera la razón.
Ese anhelo de todo estudiante de Derecho de salir a litigar para hacer justicia merece la pena todos los desvelos y todos los inconvenientes que se presenten.
Sin embargo, dos o tres años de experiencia en los tribunales, son más que suficientes para enfrentar al joven abogado con la realidad.
Y la realidad es que muchos juicios se ganan porque una de las partes contrató a un mejor abogado que la parte contraria, así de sencillo.
Me ha tocado revisar juicios donde intervienen otros abogados y tener que decirles a los clientes que ya no hay nada que se pueda hacer porque, aunque tenían la razón, su abogado fue sumamente negligente y descuidado o de plano se vendió con la parte contraria.
Es decir, el juicio no lo ganó el abogado contrario, lo perdió el abogado del cliente por inepto o por corrupto.
Nuestra ciudad no es muy grande comparada con las principales ciudades del país y, por eso mismo, cualquier persona que necesite contratar un abogado puede encontrar a los mejores, esos que ganan los juicios, aunque le anticipo que se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos.
Además, también va a encontrar a los peores, es decir, esos que pierden los juicios por negligentes, irresponsables o vendidos.
Me ha tocado defender a clientes que contrataron inicialmente a otro abogado y que, por culpa de este último, llegan con condenas multimillonarias.
En algunos casos (la mayoría), hemos podido revertir esas condenas o rebajar enormemente su monto. También me han tocado asuntos donde ya no hay nada que hacer más que preparar al cliente para enfrentar la condena lo mejor posible.
Un par de casos sirven de ejemplo. En uno de ellos, nuestra cliente demandó al condominio donde vive por la reparación de daños físicos y daño moral al haber sufrido un accidente grave en un área común del condominio por culpa del administrador (falta de anuncios).
El condominio contrato a unos abogados que cobraron y siguen cobrando millonadas por plantear una muy mala defensa lo que llevó a que el condominio haya sido condenado a pagar más de siete millones de pesos.
Lo peor de todo es que los abogados le mintieron a su cliente y le informaron que ellos habían ganado el juicio, lo que por supuesto era mentira.
En otro asunto, nuestro cliente fue demandado por más o menos mil millones de pesos, por reparación del daño físico y moral a los familiares de un trabajador que sufrió un accidente de trabajo.
inicialmente el cliente cometieron un grave error al contestar la demanda que provocó que el juez la tuviera por no contestada, es decir, se generó un enorme riesgo de que el cliente fuera condenado a pagar esos mil millones de pesos.
Afortunadamente, con todo y el grave error cometido por los abogados mencionados, logramos bajar la condena del cliente a más o menos dieciocho millones de pesos, con probabilidades de bajarla aún más (dicho sin falsa modestia).
¿Y recuerda el caso Nafta? Pues en este caso el Ayuntamiento tuvo que pagar más o menos 140 millones de pesos a una empresa, porque el abogado del Ayuntamiento no contestó la demanda a tiempo ni ofreció pruebas.
Además, el Ayuntamiento le pago a otro abogado alrededor de 10 millones de pesos indebidamente ya que en el acuerdo celebrado sólo le pagarían si finalmente ganaba el juicio, lo que por supuesto no logró.
Obviamente este abogado gandalla no le regresó al Ayuntamiento el dinero que recibió indebidamente y lo que es peor, ninguna administración municipal, ni la que hizo el pago ni las siguientes, ha demandado al abogado para que regrese el dinero cobrado indebidamente.
Estos tres ejemplos dejan claro que, un mal abogado puede costarle al cliente que tiene la mala suerte de caer en sus manos, millones de pesos y que, al contrario, un buen abogado puede rescatar a un cliente de una condena millonaria.
Si usted tuvo la mala suerte de caer en las garras de un mal abogado, despídalo inmediatamente y busque mejor asesoría legal y, de ser el caso, demande al abogado negligente por los daños y perjuicios que su mal desempeño le haya generado.
Tener que acudir a tribunales para demandar o para defenderse de una demanda no es cualquier cosa. Como le digo, ganar o perder el juicio dependerá en gran parte de las habilidades legales del abogado que contrate y de su ética profesional.
Abogado que le garantiza el resultado o le dice que hay que darle dinero al juez o magistrado, no solo es mal abogado, es un delincuente y le está recomendando que usted cometa un delito (cohecho se llama).
Si su abogado no se reporta con usted a menos que sea para pedirle dinero, si le miente sobre el avance de su caso, si le dice que tiene influencias porque es amigo del juez o magistrado, si no tiene despacho físico y lo atiende en un coworking o en un café, si tiene cédula profesional falsa o de plano no tiene, si le ofrece darle un moche de los honorarios que le cobrará a la empresa donde usted trabaja, tenga mucho cuidado, está usted a punto de ser una víctima más de un pillo.