La disputa por las candidaturas de Morena
El arribo de Citlalli Hernández a la Comisión Nacional de Elecciones de Morena no tan sólo habla de la incapacidad de Luisa María Alcalde para dirigir al partido, sino también de la decisión de Claudia Sheinbaum de ser ella la que nombre a las candidatas y candidatos a 17 gubernaturas o, al menos, las que ella considere más importantes para su gestión.
Dentro de ellas, y de esto no puede haber ninguna duda, Sinaloa es uno de los estados que más le importan, y no porque su marido sea de Mazatlán sino porque aquí se juega gran parte de su estrategia de seguridad.
Citlalli es de las principales figuras de Morena cercanas a la Presidenta Sheinbaum y también es una eficaz operadora política. En los hechos, la ex Secretaria de las Mujeres, se convierte en la dirigente de la cirugía partidaria que buscará definir las elecciones de los y las aspirantes a gobernadores o gobernadoras. Pero, para eso, tendrá que acordar o disputar con los operadores de López Obrador y los gobernadores afines al ex Presidente los destapes del próximo junio.
Los simpatizantes de Imelda Castro ven el nombramiento de Citlalli Hernández como una clara señal de que la Senadora será la candidata de Morena a la Gubernatura, por la cercanía que tiene la joven líder con la inquilina de Palacio Nacional. Sin embargo, en diferentes corrillos de este partido en Culiacán y Mazatlán dicen que es un hecho que no habrá candidata sino candidato y que este es Juan de Dios Gámez.
El Gobernador Rubén Rocha Moya hace algunos meses le dijo a la prensa que habría mujer, habría candidata; pero, ahora, quienes piensan que el hijo predilecto de Batequitas será el fiel de la balanza en la selección de candidatos y candidatas en Sinaloa, ya cantan victoria con el Alcalde de Culiacán.
Si esto fuese así, querría decir que Rocha Moya, respaldado por López Obrador, le quitaría la decisión a Claudia Sheinbaum. Lo cual, de ser cierto, hablaría de la Presidencia acotada de la doctora Sheinbaum y que ella, a diferencia de López Obrador, no podrá imponer el criterio de la Presidencia imperial de que Palacio Nacional decide quién se sube y quién se baja en cada estado.
El presidencialismo imperial priista no permitió que nadie fuera de Los Pinos decidiera las candidaturas, salvo excepciones. Una de ellas sucedió precisamente en Sinaloa, cuando en la etapa de declinación del tricolor, Juan S. Millán, desafiando a Francisco Labastida y, sobre todo, a Ernesto Zedillo, logró que una elección partidaria interna decidiera al candidato mediante la cual el rosarense le ganó a Lauro Díaz Castro. Y, como todos, sabemos, también ganó la constitucional. Pero eso pasó después de que el PRI, ya desgastado, tanto interna como externamente, tenía 70 años de historia (si es que contamos desde la fundación del PNR).
Morena no cumple aún ocho años en Palacio Nacional, contando desde López Obrador, y ya se habla de que la Presidenta Sheinbaum no tiene el poder suficiente para continuar con la Presidencia imperial y ella decidir los destapes.
De confirmarse el próximo junio -mes en el que aparecerán los nombres de las virtuales candidatas y candidatos de Morena para las gubernaturas- que López Obrador tiene aún el dedo flamígero del destape, se estaría hablando de una versión contemporánea del maximato callista, con la variante de que, a la vez, el Gobernador Rocha se podría convertir en el jefe máximo estatal, como lo fue de alguna manera Juan S. Millán en el PRI.
Es decir, en el proceso selectivo de Morena en Sinaloa el Gobernador Rocha no podría por sí mismo imponerse al poder de la Presidenta Sheinbaum, porque eso implicaría prácticamente una rebelión. Si lo logra es porque, dentro del partido en el gobierno, el tabasqueño sigue contando con una enorme y muy visible fuerza. Bastaría recordar que al menos la mitad del Gabinete presidencial es gente de las confianzas del señor de Palenque y no de las preferencias de la doctora Sheinbaum.
Para que esto suceda, Rocha Moya y López Obrador deben ganar la batalla de que en Sinaloa no haya candidata sino candidato. Esta operación necesitaría una operación nacional para respetar la equidad de género en las candidaturas. Mover unas piezas para allá y otras para acullá.
Lo cierto es que tanto imeldistas como gamecistas se sienten seguros que la Senadora, unos, y el Alcalde, otros, llevará la bandera marrón.
En realidad, la moneda está en el aire.
Murió la poeta sinaloense Ana Belén. Sabíamos de su enfermedad, pero enterarnos de su fallecimiento nos pegó fuerte en el corazón. Era una bella persona, cálida, sensible y talentosa mujer. Sus poemas exhiben una escritura sencilla y a la vez una hermosa profundidad de la vida cotidiana. No sé en qué lugar de su casa escribía. Quiero imaginarme que lo hacía ante el majestuoso paisaje del Pacífico el cual debió asombrarla todos los días. Gaspar y sus amados hijos la extrañarán más que nunca.
Estás en paz, Ana Belén.