La Iglesia católica y la mafia en Sinaloa
El actual periodo de Cuaresma y la proximidad de la Semana Santa me han obligado a reflexionar sobre el papel preponderante de la Iglesia católica en el renacimiento de Palermo en Italia en la lucha contra la mafia en el periodo de entre 1980-2000. Esto con el objeto de que nos pueda servir a los sinaloenses en estos difíciles momentos que vive nuestro estado.
El contexto de Palermo en los años 80 se caracterizaba por un poder absoluto territorial de la mafia, la Cosa Nostra. El Gobierno y la política estaban corrompidos e infiltrados por el poder mafioso; socialmente prevalecía la cultura de la ilegalidad y el miedo; un crecimiento económico inhibido junto con altos índices de criminalidad, delincuencia y drogadicción así como desempleo, pobreza y marginación. “El Boss” mafioso era el modelo cultural de los niños y jóvenes en Sicilia. Dominaba a la sociedad un sentimiento de incertidumbre en el futuro y una gran desesperanza.
En 1985 la Diócesis de Palermo hace público que debe valorarse la posibilidad de una pastoral anti- mafia. En 1991, el Papa Juan Pablo II avala el papel primordial de la Iglesia siciliana en la lucha contra la mafia al señalar que: “este flagelo representa una amenaza seria no solamente para la sociedad civil, sino también para la misión de la Iglesia en virtud de que socava la conciencia ética y la cultura cristiana del pueblo siciliano desde su interior”.
En 1992 y 1995 se dan las masacres de los magistrados Falcone y Borsellino, respectivamente; mientras que en 1993 asesinan al sacerdote Giuseppe Puglissi. La sociedad se conmociona, la iglesia excomulga a los mafiosos diciendo que “todas aquellas personas que de alguna manera deliberadamente forman parte de la mafia o cometen actos en confabulación con la mafia, deben tener el conocimiento que se encuentran y viven en oposición irreconciliable con el Evangelio de Jesucristo, que se encuentran fuera de los límites de la comunión de la Iglesia.”
La Iglesia deja claro que la mafia no representa el verdadero rostro de Sicilia y “que la mafia misma forma parte de un reino de pecado y convierte a sus miembros en las mismísimas manos del diablo”.
Así, los obispos de la Diócesis de Palermo en 1996 señalaron que “la mafia constituye el flagelo social más vergonzoso de Sicilia, mismo que con su repugnante y excesivo poder y sus delitos abominables y muertes humillan, mortifican y dañan nuestra tierra, corroen los nódulos esenciales de nuestra vida social y política y ensombran su imagen y nombre ante el resto del país y el mundo”.
La Iglesia católica palermitana y de Sicilia formaron un ejército pastoral de 4 mil misioneros laicos por medio de los cuales la Iglesia llegó con su mensaje educativo y formativo a tantas personas y familias como le fue posible con esta popularmente llamada pastoral antimafia.
Este fue un movimiento activo a través de grupos de acción católica, seminaristas, órdenes religiosas, escuelas católicas, instituciones altruistas católicas y misioneros laicos que buscaba combatir el mal con abundancia de bien.
Con todo esto, la Iglesia de Palermo buscó dar respuesta a la pregunta ¿qué puede hacer en concreto la comunidad cristiana ante el flagelo tan anticristiano que es la mafia?
Lo anterior espero sirva para inspirar acciones y dar esperanza a los sinaloenses en estos momentos tan oscuros de nuestra historia.