La Marina en el edén de ‘El Mayo’
El operativo que ninguno entendió

Alejandro Sicairos
23 marzo 2026

Por no saberse qué en realidad motivó el despliegue de la Marina en El Salado y Quilá, porque es demasiada actividad militar para detener a un supuesto líder criminal de nivel medio, la población de esa región del Valle de San Lorenzo intuye que algo se movió o se alteró para que se diera la acción terrestre y aérea que no había ocurrido en los 557 días de la narcoguerra. De nuevo, son los silencios de la estrategia gubernamental contra el crimen los que más dicen en las comunidades aterradas y desconcertadas.

Pasaron un año, seis meses y once días para que la región emblemática de los Zambada sintiera la presencia militar con fines de asalto a su principal enclave ya que la zona que comprende las sindicaturas de El Salado, Quilá, San Lorenzo y Tacuichamona ha experimentado una paz tensa por la incursión de soldados sólo con el propósito de contención de la violencia, pero sin que esa barrera la hubieran roto la Marina o los rivales de “Los Mayos” que son los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El operativo con epicentro en El Álamo, nido y lugar de convivencia de la familia de Ismael Zambada García, llamó la atención nacional e internacional por la retención de Mónica Zambada, hija del jefe del Cártel de Sinaloa que es enjuiciado en Estados Unidos, y que fue liberada posteriormente por no contar con órdenes de aprehensión ni en México ni en el País vecino del norte. Eso fue el comienzo del cumplimiento o la distorsión del objetivo planteado.

Es un hecho que el Ejército Mexicano y el ala armada de la Secretaría de Marina planean rigurosamente las intervenciones contra integrante de la alta delincuencia y que por supuesto estaban enterados de que la hija de “El Mayo” carecía de antecedentes penales, lo que aporta a la hipótesis de que se trató de alguna señal que el Gabinete Nacional de Seguridad envió al segmento en guerra cuyo centro de operaciones el Gobierno federal lo ubica en El Salado.

Con los medios de comunicación transmitiendo en directo y las redes sociales haciendo la parte morbosa de la comunicación, lo que pudo ser una maniobra limpia de la Marina pasó a la narrativa del abuso castrense contra una mujer y su hija a punto de ser detenidas. Imposible atribuirle tal desatino a una institución que en tareas de seguridad pública ha demostrado la extracción de objetivos criminales de manera quirúrgica y ajustada a la Ley.

Además, horas antes de la operación en El Álamo, circuló profusamente la agenda en la cual Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, se reunió en Washington con Terrance Cole, director de la Drug Enforcement Administration y Kash Patel, director del Federal Bureau of Investigation. ¿Tienen alguna relación los hechos de El Salado con esos encuentros y la declaratoria de guerra que la Casa Blanca les hace a los cárteles mexicanos del narcotráfico?

Falta bastante información de parte de García Harfuch para entender mejor qué hay detrás del inusitado movimiento de tropas y de sus elementos de la Policía Federal que con el abatimiento de once posible generadores de violencia en la comunidad Valle Escondido trastornaron la orden del alto mando militar para realicen los operativos con el menor número de muertes posibles. A menor disposición de datos para que la gente pacífica calcule la toma de decisiones le corresponde la mayor posibilidad de anarquía y desconcierto.

Por alguna razón más fuerte que la detención de Oswaldo Torres “El Patas”, a quien señalan como integrante de una facción del CDS, la Marina se metió a El Álamo que es el poblado que edificó “El Mayo” soñando que su progenie viviera tranquila y erigió allí mismo el panteón para el descanso en paz de sus difuntos, específicamente para que su madre tuviera un sepulcro digno. Las cercas de palo de brasil y las calles empedradas le dieron un toque característico desde que esos pueblos se asentaban sobre terrenos polvorientos y antes de que las viviendas de techos de teja y paredes de adobe trasmutaran a fincas modernas.

Pero en la madrugada del 19 de marzo dicha comunidad vio interrumpida la armonía que los militares y gobiernos le habían respetado siempre, con el arribo de helicópteros Black Hawk, las tanquetas y decenas de soldados y policías de Harfuch. Y al final de cuentas el operativo será referenciado por la retención de Mónica Zambada y el inmediato retiro de la custodia.

En El Álamo, triste final,

la Marina hizo mala faena,

porque iba por una de cal,

y le resultó otra de arena.

¿Por qué la gente en ciertas regiones de Sinaloa defiende y protege a los narcos cuando el Gobierno actúa contra los capos? En El Álamo se repitió el viernes aquella estampa de febrero de 2014 en que numerosos grupos de personas salieron en Culiacán y Guamúchil a marchar en protesta por la detención de “El Chapo” Guzmán. La respuesta es que las cabezas del crimen organizado se erigen como resolutores de necesidades sociales, debido a los vacíos que el servicio público ha dejado históricamente al acudir a los territorios del Cártel sólo a recoger los diezmos de la corrupción y nunca para cumplirles a ciudadanos que les dieron el voto y a cambio los funcionarios les dan el veto.