La medida del amor

Rodolfo Díaz Fonseca
20 febrero 2026

Con frecuencia se transmite una frase atribuida a Agustín de Hipona, que dice: “La medida del amor es amar sin medida”. Sin embargo, aunque conserva todo su rigor filosófico y teológico, no es verdadera. La cita es de Bernardo de Claraval, en el prólogo al primer capítulo del tratado: “De diligendo Deo” (Sobre el deber de amar a Dios), donde afirma: “Quieres que te diga cómo y por qué debemos amar a Dios. En una palabra: el motivo de amar a Dios es Dios. ¿Cuánto? Amarle sin medida. ¿Así de sencillo? Sí, para el sabio”.

En cambio, la frase: “Ama y haz lo que quieras”, sí la escribió Agustín en la séptima homilía sobre la primera carta de San Juan, donde clarificó algunos conceptos sobre el amor; por ejemplo, señaló que quien ama no siempre acaricia, pues en ocasiones es necesario corregir con dureza para enderezar el camino:

“Así hallamos que la caridad hace a un hombre duro y la maldad hace a otro afable: el padre pega a su hijo, el traficante de esclavos se muestra afable... En efecto, pueden realizarse muchas (acciones) que poseen una apariencia de bondad, pero no proceden de la raíz de la caridad; también las zarzas tienen flores. Otras acciones, por el contrario, parecen duras y crueles, pero se llevan a cabo para imponer la disciplina bajo el dictado de la caridad. Así, pues, de una vez se te da este breve precepto: Ama y haz lo que quieras: si callas, calla por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor. Exista dentro de ti la raíz de la caridad; de dicha raíz no puede brotar sino el bien”.

¿Amo sin medida? ¿Logro el crecimiento por la fuerza del amor?