La misión
de enseñar
“El filósofo interior” es un texto que reproduce el diálogo que sostuvieron dos grandes maestros: el filósofo budista Daisaku Ikeda, fallecido en 2023, y el filósofo canadiense, Lou Marinoff, donde ambos pensadores, uno oriental y otro occidental, vierten su sabiduría sobre diversos tópicos que llevan como finalidad la construcción de una sociedad más humana y solidaria, en la que se pueda vivir con trascendentes valores, virtudes y felicidad.
Entre todos los temas que abordan, lógicamente se encuentra el de la educación y el perfil de los maestros. Ambos coinciden en que las universidades deben estar abiertas a todos, incluyendo carreras y clases a distancia, para los alumnos que no pueden asistir presencialmente.
Al ser cuestionado por Ikeda sobre las cualidades que debe definir a un buen profesor, Marinoff repondió: “Aprender es la primera condición; mantener la mente abierta por el puro gusto de formarse. En un buen profesor es dedicarse al estudio de por vida. Aprendemos a través de nuestras investigaciones y de las publicaciones de nuestros coetáneos; aprendemos de nuestros colegas; y quizá sobre todo aprendemos de nuestros alumnos mientras les damos clases”.
Ambos filósofos subrayaron la enorme importancia de contar con un buen maestro que estimule y abra el apetito por el conocimiento. Caso contrario al que sucedía en las civilizaciones romana y griega, de acuerdo a lo que narró Irene Vallejo, en su libro El infinito en un junco: “el maestro no solía hacer agradable el aprendizaje. Para todos los escritores antiguos, el recuerdo de la escuela está asociado a los golpes y el terror”.
Por eso, Daisaku Ikeda, señaló: “La labor de un docente es brindar estímulo y aliento, inculcar a los estudiantes la confianza de tomar la iniciativa en la búsqueda del conocimiento”.
¿Respeto y valoro a mis maestros?