La pregunta en Sinaloa: ¿volverá Rocha?
Suma de hechos que traerán respuestas

Alejandro Sicairos
06 agosto 2026

Inducida como cáscara de plátano por la insidia de partidos políticos y la poco asertiva comentocracia de medios y redes, a inicios de julio fue deslizada la posibilidad de que el Gobernador Rubén Rocha Moya y el Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, que pidieron licencia el 1 de mayo para ausentarse temporalmente de esos cargos, regresen a sus funciones y concluyan sus períodos para los que fueron electos con finiquitos al 31 de octubre de 2027. No obstante, dicha táctica fundada en apetitos políticos de la Oposición y sus voceros que recalcan la línea de sospecha respecto a la supuesta narcopolítica local le abre pauta al debate legítimo sobre el pronto retorno o el retiro extendido.

Por tratarse de un tema que es como navaja de doble filo, debe abordarse aislado del simplismo que proponen los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, cuya única pretensión es la usurpación de cotos de poder que el voto popular no les ha asignado. Tampoco existirá la respuesta antes de que se definan una serie de procesos y hechos inherentes, lo cual ocurrirá en las próximas semanas. Ni siquiera Rocha y Gámez poseen las certezas de desenlaces que serán determinadas en los ámbitos nacional e internacional.

Al margen del gansterismo político diseminado desde el vecino país del norte, y fijando la atención en la profundidad de los sucesos sin caer en la tentación de manipularlos, será factible denotar y desclasificar la secuencia de eventos sociales y políticos que está por venir e instalarán recapitulaciones en varios de los temas de la agenda binacional con efectos directos en lo estatal. Es el momento de ajustar la realidad a los hechos y no a lo que se dice.

La pregunta de si el Gobernador con licencia retomará su responsabilidad como jefe del Ejecutivo estatal está en todas partes una vez que el grito estentóreo del “fuera Rocha” cayó en cuenta que no sobrevinieron la paz, estabilidad y serenidad que se creía ocurriría en automático con el retiro temporal del político badiraguatense. Al contrario, el estado de cosas procedió a complicarse aún más.

Lo primero que está por ocurrir es el resolutivo que emitirá la Fiscalía General de la República sobre la investigación que abrió después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ventiló el 29 de abril, alterando el debido proceso, la acusación contra Rocha Moya y nueve funcionarios estatales más en activo o en calidad de ex, imputación que hasta la fecha contiene mayor materia enunciativa que rigor probatorio.

Paralelamente, el gobierno de Donald Trump deberá aportar las pruebas que sustenten la inculpación, evidencias que a la fecha al haber transcurrido más de tres meses, no dispone la Fiscalía mexicana. En esta línea de razonamiento importa tomar en cuenta que las instancias ministeriales y judiciales estadunidenses no han podido aperturar, por carecer de carpetas de investigación sólidas, los procedimientos de enjuiciamiento contra los ex secretarios del Gobierno de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez en Seguridad Pública, y Enrique Díaz Vega en Administración y Finanzas.

La FGR realiza los últimos requerimientos de información al Departamento de Justicia de Estados Unidos en el entendido de que los intervalos de irresolución en este dossier aportan a la hipótesis de las motivaciones políticas por encima de las razones jurídicas. Después de 90 días de un expediente abultado por especulaciones y decrecido en probanzas, podría caer el argumento estrepitoso de la narcopolítica que a duras penas sostienen los que postulan, les urge, la mayor balcanización de Sinaloa.

Otro componente de la valoración en lo que tiene que ver con el regreso o no de Rocha y Gámez a la Gubernatura de Sinaloa y la Presidencia Municipal de Culiacán, está intrínsecamente vinculado a las elecciones del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 del Senado. Trump ha utilizado el tema de la narcopolítica en México como estrategia para superar la baja popularidad que tiene en el electorado y aunque ha dejado de insistir en el caso de Sinaloa hoy enfoca sus baterías hacia políticos de otros estados mexicanos.

En síntesis, son iguales de falsas las afirmaciones que dan por decidido que Rocha regresa a la Gubernatura o que no retomará el cargo para cerrar el sexenio. Las circunstancias están por hablar, la ciudadanía empieza a conversar en retrospectiva, y las leyes serán un factor de peso para determinar conclusiones en cualesquiera de los dos escenarios. Y si resulta cierta la idea de que las peores crisis inducen a excelentes recomposiciones, entonces la gobernabilidad asomará con, sin y a pesar de los que auguran peores devastaciones para Sinaloa.

Que no enoje esta cuestión,

A agoreros del desastre,

Nada más es interrogación,

Con fines de alto contraste.

La Regidora Erika Sánchez, quien es la más fuerte aspirante del PRI a la Alcaldía de Culiacán, respalda el planteamiento a ser más estratégicos en la elección del próximo 6 de junio para volcar de manera inteligente las fortalezas de todos los partidos y de la ciudadanía frente a la importancia de lograr equilibrios en el Congreso local y la Cámara de Diputados. Considera que los casos de liderazgos sociales como los de Martha Reyes, Enrique Riveros y Miguel Taniyama serían voces potentes que incidirían a favor de Sinaloa en el Legislativo federal y estatal.