¿La Presidenta gana o pierde omitiendo en su Informe la gobernanza criminal?

Ernesto López Portillo
12 septiembre 2026

Si la Presidenta Claudia Sheinbaum calculó que no hablar de la gobernanza criminal en su Segundo Informe de Gobierno era la mejor opción, creo que tendría que revisar su análisis de escenarios. Parece obvio, a primera vista, que ni ella ni gobierno alguno debería reconocer y menos nombrar el problema, buscando reducir frentes de debilidad ante la oposición. Pero tal vez es justamente al revés, acaso el silencio presidencial alimenta aquello que intenta debilitar.

Primero lo evidente: ella llegó al 1 de septiembre pasado, luego de que el País ha confirmado, más allá de toda duda, que gobiernos y miembros de su partido político operan en simbiosis con la delincuencia organizada. Ya nadie lo duda. Entonces, ¿esconderlo es la mejor opción, cuando se trata supuestamente del acto formal más importante de rendición de cuentas? Más adelante veremos cifras de reprobación masiva en la percepción pública.

Entre 9.5 y 13.7 millones en México coexisten con la gobernanza criminal según recientes investigaciones. Se han instalado duopolios de la violencia, es decir, territorios donde la superposición de la gobernanza estatal y criminal ya no son excepcionales, no sólo en México sino en toda América Latina. De hecho, ha quedado atrás la idea de que los grupos criminales llenan vacíos del Estado y, contrario a toda creencia construida desde le narrativa del poder público, “la gobernanza criminal suele concentrarse en lugares donde el Estado es relativamente fuerte”.

El control de los carteles se entrelaza con la lógica política y electoral. La gobernanza criminal es un fenómeno complejo que no depende de la debilidad del Estado, sino que a menudo se integra en sus estructuras políticas y económicas locales, explican estas investigaciones.

Para nosotros todo esto es evidente porque decenas de personas especialistas están tomando fotografías profundas de los territorios convertidos en geografías de la crueldad y porque hay indicios suficientes para entender la adaptación criminal que incluye la masificación de las víctimas a través de la trata y la extorsión. “Estos delitos se consideran ‘ilustrativos’ porque, a diferencia de otros mercados ilegales como el narcotráfico, convierten a las personas vivas en ‘activos comerciales’”.

Si algo preocupa a la presidenta es el avance de la derecha, según informa con frecuencia. Tal vez no le han explicado que, precisamente la fractura regional en seguridad es uno de los motores de ese avance electoral, acaso el más importante. Puede ser que Sheinbaum esté convencida de que su relato sobre la reducción de homicidios le alcanza para “cumplir”. Aquí estaría el primer gran error analítico. ¿Bajan los homicidios? Sí. ¿Se reduce la gobernanza criminal? Todo indica que no. Cuando los homicidios bajan, ¿la inseguridad puede no mejorar e incluso empeorar? Así es. Si se ve la evidencia, se entiende esto y si es así entonces la jefa de Estado está perdiendo oportunidades para colocarse por encima del problema, para hacerse cargo y entonces atajar el riesgo que tanto le preocupa.

En la más reciente encuesta de El Financiero, obtiene 68 por ciento de aprobación general, pero reprueba con 76 por ciento en seguridad pública, con 78 por ciento en crimen organizado y con 73 por ciento en corrupción. El segundo error analítico mayor de Palacio Nacional es no entender que estos números representan una ruta que, vista de un lado puede servir para el aplauso, pero vista desde el otro sirve para asimilar que ya se está cocinando el caldo de cultivo para que el populismo punitivo apalanque aquí un triunfo más de la derecha.

Son varios errores presidenciales en línea, incluido haber dicho no a la ONU para acordar su asistencia en materia de desapariciones, luego haberse colocado en posición reactiva ante el embate de Estados Unidos y, ahora, cuando ha perdido el control de la agenda a raíz de la interminable cadena de escándalos de macrocriminalidad, principalmente asociados con gobiernos y miembros de su partido, dejó pasar el más importante foro para enviar un mensaje basado en una decisión de Estado que la colocara por encima y por delante de la gobernanza criminal.

Hay ocasiones en que no hablar de un problema puede hacerlo más grave.

El autor es especialista en seguridad ciudadana y reforma policial en México y América Latina; académico y coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana.