La recuperación que Sedeco augura
Cuatro secretarios y una misma crisis
Con el anuncio de que el proyecto minero Los Reyes se establecerá en Cosalá con inversión inicial de 500 millones de dólares, el Secretario de Economía del Gobierno del Estado, Diego Armando Aguerrebere Espitia, echó las campanas a vuelo al repetir lo que tres funcionarios que lo antecedieron en el cargo dijeron respecto a que la economía sinaloense está lista para empezar la fase de recuperación posguerra. Se trata de una buena intención, inmejorable deseo, que sólo podrá cristalizarse si las instituciones federales y locales entienden y atienden dicha emergencia.
Por allá en septiembre de 2015, un año después de que inició la violencia exacerbada por el choque interno en el Cártel de Sinaloa, el entonces titular de la Sedeco, Ricardo Velarde Cárdenas, sostenía la misma perspectiva apuntalándola en el supuesto vigor del turismo, hasta que la realidad violenta derrumbó dicha proyección y lo engulló a él al ser vinculado uno de sus negocios con la privación ilegal de la libertad del joven turista Carlos Emilio Galván, originario de Durango.
Posteriormente le tocó a Feliciano Castro Meléndrez dirigir la dependencia cuya importancia estratégica no entendía ni quería tomarla en sus manos. Elucubró en cuantas ocasiones pudo el regreso de las grandes inversiones y las garantías a las empresas ya establecidas, pero la atrocidad de la colisión entre narcos impuso la consecuencia del desplome de 11 mil plazas de empleos durante el primer año de la crisis de la seguridad pública. Para matizar el panorama consideró que tal deterioro se debió al subregistro de trabajadores.
Ahora, recién designado como Secretario de Economía, todo indica que Aguerrebere Espitia paga el noviciado leyendo señales en vez de computar realidades. Habla con base a la premonición personal que fundamenta en reuniones sostenidas con empresarios del estado y que allí ha notado, dice, el interés por seguir invirtiendo en Sinaloa. Además, lee el futuro que le avisa que “la economía del estado está lista para empezar con su crecimiento, para empezar un rebote”.
¿Y los hechos qué? El más reciente informe del Instituto Mexicano del Seguro Social da a conocer que entre enero y mayo de 2026 el empleo formal en Sinaloa registró una caída del 35 por ciento; hasta el tercer trimestre de 2025 el estado captó solamente 12.09 millones de dólares en inversión extranjera directa, el peor período desde 2000; la Coparmex reportó que con corte en mayo el 45 por ciento de las empresas han suspendido operaciones por la inseguridad, y los sectores campo y pesca denuncian retracciones derivadas del poco interés federal por apoyarlos.
Realmente la mejor época de crecimiento económico que registró Sinaloa corresponde a la etapa en la cual Javier Gaxiola Coppel presidió la Sedeco y presentó los mejores indicadores en el primer trienio del gobierno de Rubén Rocha, pero en noviembre de 2024, dos meses después del principio de la narcoguerra, abandonó la estructura administrativa estatal. Según sus propios datos, la economía estatal creció 4.3 por ciento durante 2022, el empleo formal superó la cifra histórica de 600 mil trabajadores promedio asegurados ante el IMSS, fueron creados más de 14 mil empleos nuevos y la Inversión Extranjera Directa tuvo un logro sin precedentes con más de mil 300 millones de dólares.
Ojalá que Diego Armando Aguerrebere Espitia, quien no cumple un mes desde que la Gobernadora interina Yeraldine Bonilla lo designó como Secretario de Economía, posea los elementos de sustento en la predicción que efectúa al vaticinar la proximidad del ciclo de recuperación económica. De lo contrario, en caso de alentar falsas esperanzas con base en el ejercicio soportado en presentimientos, caería en el mismo error de los dos que lo precedieron y auguraron el rescate del sector y lo que resultó son mayores menoscabos en lo ya desastroso.
En el campo del realismo, la planta productiva de Sinaloa necesita del auxilio de los gobiernos federal, estatal y municipales para que le inyecten oxígeno con programas extraordinarios que detengan los colapsos. Hechos son amores y no buenos acertijos. La palabra dicha para paliar cada ocasión es arrastrada por los vientos huracanados de la narcoguerra cuando no es sostenida con políticas públicas que perciban los problemas y los solucionen.
Sinaloa qué no daría,
En este momento preciso,
Por tener en Economía,
Un Secretario pitoniso.
La violenta acción ocurrida al mediodía de ayer en el estacionamiento de un centro comercial de Culiacán ubicado entre Emiliano Zapata y Manuel Clouthier, que les causó heridas a tres personas y daños a cinco vehículos por disparos de arma de fuego, revalida el peligro en que está el sector comercio que como gato bocarriba se aferra a sostenerse reactivando la economía, y consumidores que en actos de sobrevivencia se atreven a salir de sus casas a abastecerse de insumos para el hogar. En esa zona, con bastante patrullaje de militares y policías, ocurren ataques delictivos recurrentes que ponen en peligro a negocios, clientes y automovilistas al tratarse de uno de los cruceros vitales para la capital del estado. La contradicción de ciudades que en el lugar, hora y con modos menos pensados, transmutan a ser trampas mortales para los ciudadanos.