La última página

Rodolfo Díaz Fonseca
05 julio 2020

""

La lectura de la última página se espera con fruición. A nadie le gusta que le cuenten o anticipen el final. Hay lecturas en las que se siente que sudan las manos. En otras, no será tan estremecedor, pero dejan un apacible sabor en el alma.

Es cierto que una lectura debe atrapar desde el comienzo. Si la primera frase no es impactante no atraerá y habrá quienes interrumpan su iniciático viaje.
En la vida, el comienzo no siempre es atrayente o glorioso, pero lo importante es que sí lo sea el final. No obstante, algunos se victimizan y achacan sus fracasos a la cuna familiar, a las malas influencias o al fatalista destino que se cebó sobre ellos.
Existen también personas que sienten que su comienzo fue glorioso y prometedor, pero a la postre se decepcionan y deciden abandonar la ruta, como aconteció con el autor italiano Cesare Pavese, quien escribió: “La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante”. Empero, el 26 de agosto de 1956, antes de poner fin a su vida, escribió: “Todo esto da asco. No más palabras. Un gesto. No escribiré más”.
El escritor español Jordi Sierra resaltó la trascendencia del final: “Soy de los que piensa que una novela, un relato, o lo que sea, depende del final para poder ser bueno del todo o no. Hay gente que escribe maravillosamente, pero no sabe resolver un final con eficacia. Yo no sería de este tipo. Yo quería que el lector, en el último capítulo, en la última página, en la última línea, soltara un taco y quedara impresionado. Y todavía mejor si había dos o tres finales, porque entonces el efecto era total”.
¿Preparo un sorprendente final?
rfonseca@noroeste.com
@rodolfodiazf