La vida es un Carnaval...
Estamos metidos en la plenitud del Carnaval mazatleco 2026 y justo hoy, domingo 15 tendremos el primer desfile, el evento más esperado dentro del marco festivo de la fiesta carnavalesca, y de hecho, el suscrito, desde las seis de la mañana de este día está en turno de guardia del espacio para acomodo del grupo familiar, encabezado por la mamá grande de toda la prole, quien a sus noventa y ocho y meses de edad, continúa con el espíritu carnavalero en plenitud.
El Carnaval mazatleco, sin duda alguna, destaca como uno de los más espectaculares de México, tanto por sus carros alegóricos como por los eventos artísticos que se presentan bajo su marco, así como el impactante espectáculo de pirotecnia que se realiza en el llamado sábado de mal humor; primero, con la quema del personaje del mal humor, como evento telonero del combate naval, con el que se rememora la batalla que libraron nuestros ancestros contra el ejército francés que intentaba arribar a estas playas, en el año 1864.
Otro punto favorable del Carnaval mazatleco son los premios a las artes, con tres certámenes: el de poesía, el de literatura y el de artes plásticas. En los tres, en los listados de premiados aparecen nombres de gente de gran peso en dichas expresiones.
Este año, al igual que en numerosas ocasiones, el ambiente previo al Carnaval no resulta favorable dadas las circunstancias violentas que se han presentado en estos últimos días, a las cuales se adosan el sentimiento de zozobra que están viviendo las familias que buscan a sus desaparecidos, frente al descubrimiento de no pocas tumbas clandestinas por parte de las autoridades, las cuales, de manera torpe e insensible, muy alejadas del cacaraqueado humanismo mexicano que tanto propala la Presidente Claudia Sheibaum, no informan de manera oportuna, clara y precisa acerca de los descubrimientos que realizan.
Esperemos que las cosas no pasen a mayores, por el bien del ambiente social.
Apuntan los historiadores que el Carnaval surge en las culturas romanas y griegas, con festejos que se celebraban sin limitaciones en honor de dioses míticos como Dionisio, por parte de los griegos y Baco, por los romanos. Tales festejos, en los cuales los participantes se entregaban sin límites a los placeres mundanos, sexo y vino. Pero nada es para siempre, y por lo menos, en el mundo occidental empezaron a cambiar las cosas, de tal suerte que los carnavales actuales se celebran con mayores limitaciones y manifestaciones festivas enmarcadas en expresiones de alegría entintadas con muestras artísticas de diversa índole, cuyas fechas obedecen a las celebraciones de Semana Santa, iniciando la Cuaresma cristiana justo un día después de que concluyen las fiestas de Carnaval ligadas rigurosamente al calendario gregoriano.
En la Edad Media, cuentan los historiadores, el Carnaval como una fiesta organizada y vista ya no como la oportunidad de la bacanal, se ubica en la Edad Media, en Venecia, mismo que hoy es un referente mundial del arte fino de los trajes de fantasía y las máscaras.
Más allá de su importancia social, como un tiempo transitorio de sanación colectiva, recordando que la vida es un Carnaval, la fiesta también llamada como la del rey Momo, es un importante generador y multiplicador de recursos económicos; sin duda son muchísimos pesos los que genera y cuyo cálculo es difícil de ubicarlo de manera realista, ya que las autoridades de cada plaza carnavalera inflan los números a su antojo, hablando de guarismos de asistentes que simplemente rebasan, y por mucho, la capacidad de recepción del destino.
La vida es un Carnaval, lo reitero sin ninguna duda, pero también afirmo que las mascaradas del mismo lo componen los bufones de los tres niveles de gobierno que atentan contra la felicidad ciudadana ¡Feliz Carnaval!