Las nuevas generaciones son un problema
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Había estado escuchando comentarios, a veces participar en discusiones relacionadas al muy mencionado tema las nuevas generaciones y las problemáticas que genera el entendimiento entre unas y otras, que si los millenials no quieren trabajar, que ahora ya son los centennials o generación Z y están peor, que no hay lealtad, no tienen puesta la camiseta, que si naciste en tal fecha eres tal o cual. Una lucha interminable de entendimiento entre generación y generación.
Estoy seguro que en este momento muchos ya pensarán diferente, bajo las circunstancias actuales podemos comprobar que cuando las condiciones ya no son totalmente controlables, confiar, dejar fluir el talento y la capacidad de adaptación de las nuevas generaciones es clave para el cambio que estamos hoy obligados a hacer.
Y es que el problema principal para entendernos es justo ese, querer siempre encasillarnos en una u otra generación, que por naturaleza nos da ciertas características o rasgos fijos de pensamiento o comportamiento, porque si cada quien actúa desde su casilla, lo que predomina es el juicio y no la empatía, pues desde el paradigma impuesto para nuestra generación no escuchamos el porqué los demás piensan diferente, más bien señalamos que están equivocados y que las cosas no deberían ser así, solo porque antes no eran así o nuestras creencias indican que no debe serlo.
No digo que la teoría de las generaciones sea errónea, pero darle tanta importancia a la hora de gestionar personas genera limitaciones para evolucionar y hacer sinergia junto a las nuevas generaciones. Las características de comportamiento generacional no son determinadas por una fecha, sino por la misma evolución de la conciencia humana y la forma diferente en la que unos y otros percibimos el mundo y lo que para unos y otros tiene valor.
Para alguien que dice, “es que no son responsables, llegan tarde y se quieren ir temprano”, la respuesta empática es, que no quieren trabajar por tiempo quieren trabajar por resultados, no quieren que les digas cómo tienen que hacer las cosas, quieren saber qué es lo que se espera de ellos y que los dejes trabajar y desarrollar su talento.
“Es que no tienen puesta la camiseta, si no les gusta algo se quieren ir”, la respuesta empática es, que el criterio de lealtad para ellos es diferente, no es con el jefe o patrón, es con su pasión, ideales y principios de trabajo, se comprometen con un proyecto que esté alineado a su forma y plan de vida.
Como líderes y colaboradores de equipo, necesitamos escuchar y empatizar para poder entender y aprovechar las diferentes perspectivas generacionales, podemos ignorar el problema aferrándonos a nuestra forma actual de pensar. En nuestro proceso de desarrollo siempre llegaremos a puntos de estancamiento, el detonante para brincar esa barrera es cambiar nuestra forma de ver las cosas, lo cual nos ofrecerá nuevas soluciones, el desarrollo de una organización o un equipo dependerá en gran medida de lo amplia que pueda llegar a ser la perspectiva de sus líderes, el punto está en colapsar o evolucionar.
mcorrales@grupoimpulsora.com
Profesor de ICAMI en las áreas de Dirección General, Dirección de Personas, Administración y Finanzas.
ICAMI, Centro de Formación y Perfeccionamiento Directivo