Lecciones de la derrota republicana en México
Finalmente, Trump no sacudió a México con una acción o información desarmante que demostrara los vínculos de políticos y/o gobernantes mexicanos con el crimen organizado con el objetivo de recuperar terreno electoral. Muchos comentaristas y columnistas, incluyéndome, dijimos que el veleidoso habitante de la Casa Blanca podría dar un golpe espectacular y distractor en nuestro País para demostrar poderío y fuerza ante un electorado cada vez más inconforme ante las políticas trumpianas.
Pero no fue así, a los votantes estadounidenses les preocupaba mucho más el estado de la economía, sobre todo la inflación, la guerra con Irán y las políticas antimigratorias. El combate al narcotráfico mexicano y la corrupción de los políticos coludidos con el crimen no fue una de sus preocupaciones mayores. Esto lo detectó el gobierno de Trump y simplemente dejó en amenazas las acusaciones al Gobierno de México de estar subordinados al narco. O, quizá, sólo tenga en sus manos testimonios de políticos opositores y de criminales protegidos contra gobernantes y dirigentes partidarios de Morena, así como reportajes periodísticos, pero no documentos, filmaciones u otras pruebas irrefutables. O, quizá sí las tenga, pero decidió no utilizarlas porque podrían estar involucrados integrantes de agencias norteamericanas, como ya sucedió en el pasado, con el caso Kiki Camarena-Caro Quintero-Félix Gallardo-Contras, en Nicaragua, donde dinero del narco mexicano fue utilizado por la CIA para armar a la guerrilla antisandinista. Lo cierto es que Trump no incursionó en México y no se llevó a nadie. ¿Podría intentarlo más tarde?
Lo que es más probable es que, Trump, con menos poder, a partir de la derrota electoral de su partido, se concentre en los temas que más les preocupan a los ciudadanos de Estados Unidos y relegue las críticas al Gobierno mexicano, algo que no les gustará nadita a los opositores de la 4T porque no les ayudaría en la recta final de las elecciones mexicanas de 2027.
Al margen de lo anterior, los resultados electorales de las elecciones de medio término en Estados Unidos confirman, aunque de otra manera, que las juventudes del mundo, sea cual sea el sistema económico y político que los gobierne, se están rebelando a los órdenes existentes porque ninguno les augura un buen futuro.
Mientras que en algunos países, como Cuba, Venezuela o Nicaragua, los jóvenes se sienten profundamente frustrados de su situación actual y de un futuro nada halagüeño, y protestan, abierta o soterradamente, contra diferentes formas de socialismo y estatismo, en Italia, Albania, Austria, Alemania, Francia, y muchos países más, se manifiestan, a veces con violencia, contra economías que favorecen marcadamente a los capitales y desmadejan el salario y los empleos, monopolizan la vivienda y encarecen la educación. Esto último fue lo que sucedió en Estados Unidos. Lo paradójico y sorprendente es que, a diferencia de otros países, fueron los jóvenes quienes más favorecieron a los candidatos demócratas que ofrecieron programas que ellos mismos, como la ganadora de la Gubernatura en Texas, llaman “populismo económico”, lo que implica políticas pro inmigrantes, vivienda accesible, transporte más económico, atención médica más accesible, servicios públicos menos costosos, etc. Es decir, medidas muy parecidas a las de Zohran Mamdani, Alcalde de Nueva York, quien se declara socialista.
The New York Times desglosó cómo votaron los estadounidenses en estas elecciones intermedias. Según sus estimaciones, los demócratas obtuvieron el 56 por ciento de los votos frente al 43 por ciento de los republicanos. Entre las mujeres (61 por ciento), los jóvenes de 18 a 29 años (73 por ciento) y los votantes hispanos (69 por ciento). El 66 por ciento de las personas con estudios de posgrado votaron por los demócratas y el 60 por ciento de los graduados universitarios. En contraste, el 59 por ciento de los votantes blancos sin título universitarios votaron mayoritariamente por los republicanos. El voto de los latinos, que fue muy favorable a Trump en 2024, ahora giró 26 por ciento hacia los demócratas, destacando los jóvenes que lo hicieron aún más: 32 puntos.
Es evidente que sea cual fuere el modelo económico y político, si no responde a las necesidades básicas de la mayor parte de la población van a reprobarlo, ya sea con el voto o con movilizaciones masivas. Quienes más lo demostraron fueron los jóvenes.
Pero, además de protestar en todas partes contra una situación económica desfavorable, los ciudadanos, y más particularmente la juventud, también lo están haciendo contra la corrupción gubernamental.
Si Morena no toma aviso de estas experiencias, sobre todo de acusaciones de corrupción, en 2027 podría perder numerosos escaños, alcaldías y gubernaturas. No obstante, se ven muy confiados y defendiendo casos vergonzosos como los de los hijos de López Obrador, quienes, sin duda, están perjudicando ampliamente a la 4T.
Si la ola brutal de asesinatos femeninos en Sinaloa sacude la conciencia de la sociedad, y particularmente la de las mujeres, gran parte de su voto sería de protesta contra quienes gobiernan. ¿Cómo obligarlos a que las vean? ¿Cómo obligarlos a que vean a las madres buscadoras? ¿Cómo obligarlos a que actúen con dignidad y eficacia frente a la violencia criminal? ¿Cómo obligarlos a construir una mejor sociedad?