Leer a los clásicos
El joven escritor, Isaac Cordero, escribió una colaboración en el último ejemplar de la revista Timonel, Revista Literaria del Instituto Sinaloense de Cultura, con el título: “Toda reescritura es un autorretrato del presente. Sobre algunos clásicos adaptados”.
Cordero introdujo su colaboración señalando: “Algunas historias parecen sobrevivir a todo: a la caída de imperios, al cambio de lenguas, a la desaparición de los dioses. Persisten porque se encuentran maneras distintas de volver a contarlas”.
Precisó algunas “condiciones” que reúnen ciertos relatos para ser bautizados como clásicos: “más allá de sus preceptos académicos de estructura, estilo, época y temática: reconocer su soltura ante la resistencia al cambio y su capacidad para soportarlo”.
Aludió a la edición condensada de “La Iliada”, de Alessandro Baricco, reencuadrando el relato homérico original. Lógicamente, se refirió también a la película de Christopher Nolan, y advirtió que nos reconocemos en las historias de los autores clásicos: “Cada generación vuelve a los clásicos creyendo que va a interpretarlos y termina reescribiéndose sobre ellos”.
Ítalo Calvino escribió una obra titulada: “Por qué leer a los clásicos”, donde ofreció estas definiciones, entre otras.
“Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir: «Estoy releyendo...» y nunca «Estoy leyendo...”.
“Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos”.
“Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual”.
“Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”.
¿Leo a los clásicos?