Llega la franquicia Bukele a Colombia

Ernesto López Portillo
07 julio 2026

El voto apenas mayoritario le dio la Presidencia de Colombia a Abelardo de la Espriella y ya confirmó su promesa de campaña: conflictos, violencias y delincuencia los enfrentará colocando al centro el uso de la fuerza civil y militar. Esto anticipa una posible terrible regresión.

Si el Presidente electo de Colombia será una “franquicia” más de Bukele, conviene mirar, por ejemplo, hacia el acelerado salto al infierno de Ecuador. Aquí un podcast con una extraordinaria reflexión sobre cómo Ecuador es la “receta” de cómo no hacerlo: Ecuador: el laboratorio de la mano dura.

Los votos construyen, pero también destruyen las democracias. El populismo punitivo usa y promueve el temor social para apoyar la mano dura. Es una trampa y el secreto es que tú piensas que no hay otra opción. Te convencieron haciéndolo mal para que creyeras que no hay opción.

Piénsalo. Te prometen por ejemplo profesionalización policial y en vez de eso llaman a los militares y nada de eso transforma las raíces de las violencias y luego van y te dicen “necesito más poderes para el despliegue armado”... y la sociedad, en la desesperación, dice sí.

Es devastador confirmar que tenemos enfrente no sólo el fracaso, sino el daño de la mano dura y, de todas maneras, ganan cada vez más justo quienes más la ofrecen. Si miras con seriedad esto, resulta que América Latina se hunde en más violencias justo donde más se endurece.

Ciertamente hay otra opción: tirar a la basura las garantías constitucionales para “liberar” de límites al Estado.

Por cierto, quienes me dicen que quieren una franquicia Bukele, les pregunto siempre si conocen las garantías constitucionales suspendidas por él. Nunca lo saben.

Estamos encontrando que la gente que pide la franquicia no se imagina siendo detenida sin que le informen de qué se le acusa ni se imagina sin contar con quien la defienda, exactamente algunas de las garantías suspendidas por el Presidente salvadoreño.

Aquí vamos a algo más. Apenas me pasó con una señora en una conferencia: dijo sí a la franquicia Bukele, pero dijo no a sus costos, asumiendo que ella no los pagaría. Entonces, si son miles o decenas de miles de personas detenidas sin presunción de inocencia, todo bien, “mientras no sea yo”.

Piénsalo bien. Es una trampa y aprovecha la desesperación porque ya logró que la inmensa mayoría no imagine siquiera alternativa de seguridad, justicia y paz, con respecto a los derechos humanos llevados a las constituciones como garantías; todo tiene que ver en este callejón al que nos llevaron con darle más poderes al Estado, justo cuando ya está roto con los poderes que tiene.

Si Abelardo de la Espriella será franquicia de Nayib Bukele, ya podemos anticipar, con fundamento de certeza y base empírica amplia, que lo más probable es un escalamiento del conflicto, las violencias y la delincuencia en Colombia.

Con cargo al voto, que así como construye, también destruye las democracias.

Al tiempo.